martes, 7 de julio de 2026

La venganza de Khornelissen

Saludos a todos, damas y caballeros.

Como sabréis muchos, una de mis obsesiones es reeditar, debidamente adaptadas a nuestro Trasfondo y ejércitos, las maravillosas campañas narrativas que salieron en quinta edición. Fruto de ello son campañas como "El Reposo de los Muertos", reinterpretación de Círculo de Sangre, y "La Gesta de Wallenstein", reinterpretación de La Gesta de Agravain. Esta campaña es una más, inspirada en La Venganza de Drong: en este caso, La Venganza de Khornelissen.

Los que recordéis a Khornelissen sabréis que ya murió, a manos del orco negro Hurk Clavo Oxidado, en una campaña que recuerdo con gran cariño y que precisamente trataba de ver quién conseguía cargárselo. Sin embargo, nada me impide seguir jugando con él, como es obvio. Lo único necesario es que la campaña que juegue con él se sitúe narrativamente antes de su muerte, tal como es el caso, ya que Khornelissen murió en el 2306 CI. Así que ahora, gracias a esta campaña, va a tener la posibilidad de seguir haciendo lo que más le gusta con diferencia: el cafre.

Los más observadores habréis visto que, pese a que estoy hablando todo el rato de Khornelissen y por tanto de mi ejército de Khorne, la imagen que encabeza la entrada es del bueno de Dave Gallagher, y lo que aparece son skaven. La razón es que mi antagonista durante la campaña será el Clan Broltich, de mi buen amigo Broltimer, quien lleva jugando con skaven desde que tenemos uso de razón pero que todavía, para vergüenza de todos, no habían aparecido por aquí salvo en alguna partida suelta

Los skaven tienen un carisma inigualable, las cosas como son, y me hace gran ilusión jugar contra ellos. Ya ha habido alguna campaña en que han aparecido, como ésta o ésta, pero hasta ahora siempre han sido del Clan Eshin. Broltimer tiene un ejército enorme y muy variado, pero se inclina fuertemente hacia el Skryre, por lo que, como iréis viendo, muchas de las partidas las jugará con el suplemento de este clan de Warhammer Reforged. De hecho, ya hemos jugado las dos primeras partidas, y a la vuelta del verano procuraremos jugar las dos últimas. Como suelo hacer en estos casos, iré poco a poco colgando los escenarios, informes de batalla y relatos, dejando esto como entrada madre.

LA VENGANZA DE KHORNELISSEN

En el año 2088 CI, Khornelissen se estaba convirtiendo en uno de los paladines de Khorne más poderosos en los Desiertos del Caos. Su victoria en duelo singular contra adversarios del calibre del dos veces maldito Trifón, del Segador de Esperanzas o de Konrad Von Balefire había hecho que su renombre alcanzara los rincones más recónditos de esa tierra condenada, y su hueste había crecido en consecuencia. Aunque una parte importante de sus seguidores eran astados, con los que siempre había tenido una gran afinidad dada su propia naturaleza bestial, su banda de asesinos también estaba formada por algunos guerreros del Caos, por bestias abominables atraídas por su aura de violencia y por tribus Kurgan consagradas a Khorne que habían escuchado su terrible fama y querían servir bajo su liderazgo.

Por ello, cuando su horda comenzó a alcanzar cierta masa crítica, Khornelissen decidió que, si quería seguir creciendo, había llegado el momento de liderar una incursión más allá de los Desiertos. Su objetivo no fueron las tierras civilizadas de Kislev, el Imperio o su Bretonia natal, sino las Tierras Oscuras, pues quería llegar a los tenebrosos dominios de los enanos del Caos y obtener sus preciadas armas y armaduras para reforzar el poderío de su hueste. En sus muchos combates había esclavizado a buena parte de los enemigos a los que había derrotado, y pensaba intercambiar estos esclavos por los objetos que las siniestras forjas de los Dawi-Zharr producían día tras día. O quizá mataría a los esclavos, a los enanos y a todo el que pillara y se quedaría con los pertrechos igualmente. Ya lo decidiría cuando estuviera allí. Khornelissen no era un hombre proclive a los planes elaborados.

El camino de Khornelissen hacia las Tierras Oscuras lo llevó a atravesar el Paso de la Bruja, donde sabía que se alzaba la antigua fortaleza enana de Kraka Vrakh. Aunque no era más que un puesto avanzado de vigilancia e instalación minera de la cercana Karak Vlag, representaba un obstáculo más que respetable, pero el demente paladín de Khorne no tenía intención de evitarlo. Más bien al contrario, la toma de esa fortaleza le reportaría cráneos y quizá esclavos u objetos que intercambiar con los Dawi-Zharr, quienes probablemente estarían muy satisfechos de que sus parientes hubieran sido agraviados.

Sin embargo, lo que Khornelissen no sabía era que Kraka Vrakh ya había sido invadida. En la década del 2070, los skaven del Clan Broltich habían liderado una incursión exitosa que había sometido la fortaleza enteramente bajo su control, en un golpe de mano audaz que les hizo mejorar ostensiblemente su posición en el complejo entramado de contrapesos que representa la política de los clanes skaven. Para el Clan Broltich, la posesión de Kraka Vrakh, renombrada como Pico Sombrío, tenía un importante valor estratégico: en primer lugar, su posición geográfica le permitía controlar buena parte del comercio que se produjera entre skaven y enanos del Caos, así como detectar los movimientos de las tropas que abandonaran los desiertos y transmitir (u ocultar) esta información según fuera conveniente; en segundo lugar, la cercanía a los Desiertos permitía enviar de vez en cuando expediciones de captura de las temibles bestias que lo poblaban, que después eran vendidas al Clan Moulder a un buen precio. El Clan Broltich había incluso usado los cuantiosos ingresos que esta actividad le reportaba para disponer de un programa secreto de desarrollo de armamento tecno-mágico, para lo cual había invitado a ingenieros brujos del Clan Skryre, del cual era vasallo, y establecido horrorosos laboratorios en las ruinas de la antigua fortaleza enana, a salvo de miradas indiscretas.

Por tanto, el Clan Broltich sabía que debía hacer todo lo posible por defender Pico Sombrío, ya que, si caía, buena parte de los elementos de fuerza que podía ejercer ante el resto de clanes desaparecerían. La situación se complicó sobremanera cuando vieron los ensangrentados estandartes de la hueste de Khornelissen aparecer a través de los caminos nevados, pues era la clase de enemigo al que más podían temer: un completo demente que no estaba interesado más que en la matanza y el derramamiento de sangre a niveles exacerbados.


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