Saludos a todos, damas y caballeros.
A lo largo del año pasado, Sir Sedentor y yo fuimos jugando la campaña del Lamento de Wallenstein, la cuarta y parece ser que última campaña de Leopold Wallenstein, quien fue capturado por orcos negros en la batalla final en una escena tan trágica como épica. Los intentos de liberarlo resultaron ser infructuosos, y el joven heredero de la familia desapareció en el este. Quizá algún día vuelva, quizá no. La esperanza sería un tormento insoportable para sus padres si esto fuera la vida real, pero como gracias a Dios es un blog y nada de lo que se dice aquí tiene trascendencia, se puede dejar ese hilo abierto de forma indefinida.
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| Imagen de Joseph Feely |
En cualquier caso, mientras se resuelve eso (si se resuelve), los Wallenstein necesitan un nuevo heredero, y ya dejé caer en este relato que iba a ser uno de la rama estaliana. Desde el principio concebí a los Wallenstein como una familia con ramas dentro de los reinos humanos del Viejo Mundo, no solo porque quedara muy rollo renacentista, sino porque eso me permitiría, llegado el caso, expandir el proyecto hacia ejércitos cercanos como mercenarios o Estalia. Tuve un intenso debate interior tratando de elegir si quería aprovechar la desaparición de Leopold para traer a un heredero estaliano o tileano, y la verdad es que me apetecía mucho más lo primero, y eso es lo que aquí tenemos.










