Saludos a todos, damas y caballeros.
Tras la partida final de la Guerra de Fe, que subí el otro día, llega el momento de darle un cierre adecuado a la campaña, cosa que obviamente se tiene que hacer a través de un relato, que es para lo que estamos aquí: para contar historias. Y la verdad es que esta campaña parece que ha dado una buena historia.
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| Imagen de Felix Tisch |
Voy a aprovechar aquí para hacer un guiño, a su vez, a otra nueva historia que lleva un tiempo durmiendo el sueño de los justos, y que no sé si nunca llegará a aparecer. Hace algunos años Chernov y yo echamos una partida con el motor del Exploradores de las Profundidades Sombrías donde un inquisidor del Ordo Malleus y un endurecido oficial de las tropas de asalto imperiales luchaban en un santuario infestado de cultistas y demonios de Nurgle. El oficial, quien por supuesto era Chernov (un Chernov, porque hay tantos como estrellas en el firmamento) hizo un papel muy destacado, y acordamos que tenía sentido que el inquisidor quisiera reclutarlo para formar parte del Ordo Malleus.










