Saludos a todos, damas y caballeros.
Este año lo comencé con el firme propósito de, entre otras cosas, publicar más entradas en el blog. Lo he ido cumpliendo de forma razonable, aunque marzo está siendo un mes más intenso porque tengo que cumplir con no uno, sino dos compromisos editoriales (además de hacer mi trabajo normal, claro). Pero hoy, o como tarde mañana, es el día de mi liberación porque es cuando expira la fecha de entrega, así que volveré a tener tiempo para pintar más con mis hijos, salir a pasear, tratar de ponerme un poco más en forma tras los últimos tres meses clavado a la silla... y, por supuesto, frikear como un condenao.
Una de las cosas que quiero avanzar es en la trágica historia de los Wallenstein, que se había quedado un poco colgada tras este último relato. Esta campaña como tal no va a servir para eso (creo... ahora lo explico), pero sí es una especie de interregno narrativo entre la caída del anterior cabeza de familia, Leopold, y el advenimiento del nuevo, el estaliano Fernando Wallenstein.







