Saludos a todos, damas y caballeros.
Hace seis meses comencé a hablar de mi enésimo ejército de 40k, en este caso Eldar de Biel-Tan. Un cierto regreso a los orígenes, pues yo comencé en este juego con Eldar, aunque en ese caso eran de Ulthwé. Como dejé escrito en la entrada original, ya estoy demasiado viejo para tragedias y existencias desesperadas y, en este momento de mi vida, prefiero con mucho la despreocupación alegre del supremacismo y el genocidio indiscriminado que ofrecen los zumbaos de Biel-Tan.
En ese tiempo he estado pintando cosas, con mayor rapidez de lo que pensaba, dada la sorprendente facilidad con que he podido replicar el esquema de Biel-Tan. También dije en esta entrada que buena parte de la razón por la que me había decidido por este mundo astronave es porque me estaba resultando fácil pintarlo. Eso, teniendo en cuenta que el último año no pude pintar mucho, ha hecho que me haya podido juntar ya con un grupo de gente muy mal de la cabeza maja que procedo a mostrar aprovechando que en el saqueo de Port Malvador acabé con una escenografía muy adecuada para Biel-Tan, muy del estilo de esas WD de finales de los noventa y principios de los 2000. Nunca he sabido muy bien por qué GW asociaba Biel-Tan con ambientes desérticos, pero evidentemente ha sido otra razón para ponerme con ellos.






