martes, 14 de abril de 2026

[Informe de batalla] El fuerte del Halfling Viejo

Saludos a todos, damas y caballeros.

Tras subir el otro día la primera de las partidas de la campaña "Fuego en el Aver", traigo hoy la segunda, que jugamos allá por Navidades. Parece que ha pasado poco tiempo, pero no... los días pasan volando, es acojonante.

Iba a decir que lamentaciones aparte, pero no, las lamentaciones no acaban aquí. La partida que jugamos es el escenario "La atalaya", heredado en Warhammer Reforged del reglamento de octava edición. Básicamente es lo típico de controlar un objetivo central, siendo este objetivo un edificio en el que las tropas se pueden atrincherar. Sacar a alguien de un edificio estilo Desokupa requiere un nivel de brutalidad que los pobres imperiales no tienen, máxime si enfrente van a tener, como sospechaba, una unidad de bestigors bien emputecida. Pese a todo, que no se diga que el Imperio rechaza un combate noble... o un combate contra cabrones hideputas, como es el caso.

Lo que hice, asumiendo que difícilmente podría echar a los bestigors del fuerte cuando inevitablemente lo tomaran, fue plantear una lista más o menos bien cargada de artillería para derribar el edificio a cañonazos y también una unidad fuerte de caballería con intención de, si me daba tiempo, reventar a los bestigors a campo abierto antes de que llegaran al fuerte.
  • Enrique García de Paredes: Gran Maestre de la Orden de los Pilares (Sangre de Sigmar), espada ogro, reliquia sagrada, retazo de la capa de Van Horstmann
  • Heinrich Braun: maestro ingeniero, pistola de repetición
  • Andrea Vitale: Capitán portaestandarte de batalla, Estandarte del Grifo, Yelmo encantado, armadura de placas, pistola, arma a dos manos
  • Mirbirbius el Magnífico: hechicero, nivel 2, varita del poder, flauta de la muerte.
  • Gunther: hechicero, nivel 2, pergamino de energía.
  • Tercio de Wurtbad: 24 lanceros, grupo de mando completo, Pabellón de la Disciplina Estatal
  • Destacamento de 10 ballesteros
  • Los vigilantes: 5 milicianos, pistolas, hostigadores.
  • Los guardias de caminos: 5 milicianos, pistolas, hostigadores. 
  • Caballeros de la Orden de los Pilares: 9 caballeros del círculo interior de la Sangre de Sigmar, grupo de mando completo, estandarte del matademonios
  • Stupor Mundi: carro de guerra con corceles mecánicos
  • Lanza de Myrmidia: gran cañón
  • Ira del sol: lanzacohetes
  • Destructor de abominaciones: cañón de salvas

Por su parte, la lista de Fornidson constaba de lo siguiente:

  • Gärghun Ojofuego. Gran chamán de nivel 4 (Saber de Tzeentch) con Báculo de Darkoth, Tumor inteligente, Augurio Divino, Pintura de guerra mágica y Marca de Tzeentch
  • Chakaa’r. Beligor portaestandarte de batalla con arma a dos manos, hacha arrojadiza, armadura pesada, Corazón Oscuro, Pabellón del Poder, Metabolismo mutante y Marca de Tzeentch.
  • Rebaño de Uklaak. 20 gors con escudos, grupo de mando, Estandarte de la Hechicería y Marca de Tzeentch. 
  • Rebaño de Chogor. 18 gors con dos armas de mano, grupo de mando, Estandarte de la Carne Viva y Marca de Tzeentch.
  • Los Acechadores. 5 mastines del Caos sigilosos. 
  • Los Matarifes. 17 bestigors con grupo de mando, Estandarte Talismánico, corneagor con Resistencia al Aetyr, Marca de Tzeentch. 
  • Los monstruos del bosque. 3 garragors.
  • El Ojo. Engendro con Marca de Tzeentch. 
  • Lo que vive en la foresta. Engendro con Marca de Tzeentch.
  • El Aullador Gris. Preyton con piel escamosa y emboscada. 

Tiramos los dados y Fornidson pudo comenzar, lo que hacía que mi plan de pillar a los bestigors a campo abierto en una carga de caballería se volviera impracticable.

Turno 1 hombres bestia

El turno comenzó bien para Fornidson, pues en la V4 de Reforged los hombres bestia pueden emputecerse y ganar movimiento (y furia asesina, y un sueldo de cinco mil euros al mes...) lo que hizo que los garragors pudieran llegar a cargar a unos herreruelos imbéciles que se habían acercado mucho.

Era una carga difícil, pero no quería dar la opción a que la completaran, porque de ser así arrasarían directamente contra el cañón de salvas. Así que decidí huir a pesar de que a 8 o más en 2D6 se saldrían del tablero... como efectivamente sucedió.

Bueno, primera gran victoria para las cabras y primera lección táctica para mí. Al menos el cañón de salvas no huyó por pánico. Sí lo hizo una unidad de milicia, pero no se salió y contaba con que se reagruparían y podrían actuar con normalidad en el turno siguiente, al ser hostigadores.

Por lo demás, las cabras siguieron avanzando hacia el objetivo. El chamán de nivel 4 de Fornidson consiguió lanzar un escudo de fuego en área, reforzando la protección mágica de las cabras, pero lo demás conseguí resistirlo razonablemente bien.

Turno 1 Imperio

La carga de la caballería contra los bestigors era demasiado lejana como para pensar que pudiera funcionar, así que decidí lanzarla contra esos garragors para evitar que pudieran tomarme el flanco y reventarlo.

Por lo demás, el resto del ejército se dedicó a avanzar cautelosamente, tomando posiciones.

Tras una fase de magia que tampoco tuvo mayor trascendencia, pasamos a los disparos, donde el engendro que se acercaba con maléficas intenciones fue parado en seco por una obscena cantidad de plomo.

Fue lo único bueno de la fase, porque después el cañón se pasó de frenada en su intento de reventar unos cuantos bestigors y mandó la bala a Parla, como dicen los madrileños (expresión que nunca he terminado de entender, pero esa es otra historia). El lanzacohetes se desvió mínimamente, pero la protección de Tzeentch y mis malas tiradas convirtieron una potencial carnicería en dos o tres muertos, cosa bastante tolerable para Fornidson.

Por su parte, los arcabuceros que estaban destacados en el fuerte consiguieron cargarse a uno de los bestigors. Pues eso que me llevo.

Foto borrosa de cohone por culpa de la magia de Tzeentch

En la fase de combate, los megacerdos fueron aniquilados: sobrevivió uno con dos heridas, que huyó. Pensando que no se reagruparía, lo dejé estar y no le perseguí. Craso error, como se verá.

En lugar de ello, reorganicé a los caballeros para que pudieran ir mirando al centro de la mesa.

Turno 2 hombres bestia

Fornidson había sobrevivido a mi primer turno sin lamentar demasiadas bajas, y estaba listo para contraatacar, reforzado por varias noticias positivas. En primer lugar, un preyton emboscado apareció y cargó contra el cañón de salvas en el flanco que se le había desmoronado, lo que le devolvía la capacidad combativa por ahí.

Para seguir, el garragor que estaba huyendo se reagrupó justo a tiempo, cosa que bueno, siempre se agradece.

Después, cargó con los bestigors contra los pobres arcabuceros apostados en el fuerte, al tiempo que un engendro se trababa con unos milicianos y una unidad de gors decidía quedarse en el bosque, pensando que así estarían a salvo del carro de guerra. Insensatos...

En la fase de magia, el chamán consiguió colar un hechizo de estos nuevos de Reforged que consiste en poner un objetivo y, al final de cada fase de magia, las unidades con una miniatura a 15 cm o menos sufren 1D6 impactos de F5. Una cosa extraña. El caso es que Fornidson situó astutamente el marcador cerca de uno de mis hechiceros...

Quien, naturalmente, fue volatilizado junto con algunos ballesteros y lanceros que me dolieron menos.

La fase de combate se resolvió sin sorpresas. El cañón de salvas fue volatilizado, los pobres milicianos destruidos...

Y los bestigors destrozaron con la brutalidad extrema que se les supone a los arcabuceros, tomando con ello el fuerte en ruinas.

Turno 2 Imperio

Con los bestigors ya dentro del edificio, mi única oportunidad real era demolerlo a cañonazos, pero mi plan se fastidió de forma importante cuando el cañón huyó por el terror provocado por el preyton. También una unidad de milicianos, pero de nuevo, confiaba en poder recuperarla.

Con ello, lo único que pude hacer fue cargar con el carro contra esos gors que se creían a salvo. La fase de magia siguió sin tener más historia, y en la fase de disparo tampoco pude hacer mucho. Lo más destacado fue que el ingeniero no huyó frente al preyton, sin duda había visto cosas peores en la Escuela de Ingeniería de Nuln, y se lio a tiros con el bicharraco al grito de "me lo bajo".

En la fase de combate, el carro no solo reventó a los gors, sino que los persiguió, los atrapó y salió del bosque casi indemne. Podemos asumir que lo reventó también.

Turno 3 hombres bestia

Pese a esta pérdida, el plan de Fornidson seguía cumpliéndose sin problemas, y de hecho recibió importantes refuerzos con unos mastines que se lanzaron contra el lanzacohetes.

Además de eso, el garragor tuvo un microinfarto y perdió una herida, y después se lanzó contra los caballeros. Cosas de la V4 de Reforged. Además, el engendro que quedaba con vida consiguió alcanzar al hechicero que quedaba con vida.

En la fase de magia, el chamán de Fornidson lanzó una traición de Tzeentch contra los lanceros, lo que fue un tremendo desperdicio, porque los lanceros no son capaces de matarse ni a sí mismos, y solo palmaron dos.

La fase de combate fue más acorde con lo esperado: el hechicero que me quedaba fue devorado por un bicho muy perturbador...

Los mastines se zamparon a la dotación del lanzacohetes...

Y, lo que fue más jodido, el Gran Maestre de los caballeros no fue capaz de quitarle al jabalí gordo mutante la última herida que le quedaba. Pese a todo, y a perder a un caballero, ganaron el combate, pero el jabalí no se quiso ir.

Turno 3 Imperio

Dado que ya estaba sin artillería, mi segunda opción de conquistar el fuerte (que, como he dicho, era tirarlo abajo a cañonazos) también desaparecía. Lo único que podía hacer era causar el mayor daño posible, y a eso me dediqué con ganas. Fornidson se había acercado demasiado con unos gors pensando que no le cargaría, pero decidí cargarles con los ballesteros y con los lanceros. Al final los ballesteros no pudieron porque fallaron el chequeo de terror del preyton, que estaba por ahí cerca, pero los gors huyeron como las viles criaturas que son.

En cuanto al preyton, el ingeniero siguió detrás de él, convencido de que lo iba a reventar.

Y, en la fase de disparo, le quitó otra herida. No servía de mucho porque el bicho ese regenera una herida por turno, pero por lo menos se estaba quedando a gusto.

"Lo reviento tío, te juro que lo reviento"

Como los del carro de guerra, que descargaron plomo sobre los gors que huían, aunque solo se cargaron a un par.

Lo lamentable fue que, en la fase de combate, el Gran Maestre fue de nuevo incapaz de quitarle al jabalí loco la última herida, y encima el cabrón no huía tampoco. Una escena dantesca.

Turno 4 hombres bestia

Los gors que estaban huyendo se reagruparon como si no hubieran cometido una ignominia imperdonable a ojos de los dioses, aunque por suerte estoy yo aquí para que esas cosas no caigan en el olvido. Por su parte, el preyton se fue por ahí a cazar milicianos, seguido de cerca por los mastines.


Además, el engendro que quedaba con vida se lanzó a por los ballesteros, los cuales, como estaban huyendo y no podían reaccionar a la carga, fueron devorados.


Por si esto fuera poco, en la fase de magia el chamán, que se había unido a los bestigors dentro del edificio, se cargó al carro de guerra con algún proyectil mágico, y con eso la vida perdió encanto para mí (y mi última posibilidad de victoria, que pasaba por reventar al chamán a tiros de francotirador y provocar una huida masiva en el ejército de las cabras).


Por si os lo estáis preguntando, el Gran Maestre siguió siendo incapaz de cargarse al jabalí, y encima éste le iba quitando heridas poco a poco, dejándole con una...

Turno 4 Imperio

Dado que los gors se habían reagrupado, cargué de nuevo contra ellos con los lanceros, decidido a seguir sacándoles del sitio.


Además de eso, me acerqué al preyton con milicianos y con el ingeniero para que no decayera la balasera.


Creo que, tristemente, no fui capaz de hacerle nada en la fase de disparo, pero al menos los combates se dieron mejor esta vez. Los gors volvieron a huir, cosa que no me serviría de mucho porque no podía perseguirles al llevar el Estandarte del Grifo, salvo que no se reagruparan, pero la satisfacción estaba ahí.


Y, por fin, el incompetente del Gran Maestre fue capaz de cargarse al jabalí antes de que éste terminara de destrozarlo, cosa que estaba muy cerca de hacer.


Turno 5 hombres bestia

El engendro cargó contra esos lanceros, decidido a bajar su número, al mismo tiempo que los gors se reagrupaban una vez más.

De nuevo, que la foto esté así de borrosa es culpa de Tzeentch

Por su parte, el preyton cargó contra los milicianos, que le quitaron un par de heridas, y los perros contra el ingeniero, quien se cargó a un par aguantando y disparando, aunque no llegó a provocarles pánico.


La fase de magia fue sospechosamente tranquila para tener Fornidson un hechicero de nivel 4 y yo ninguno, y tras eso pasamos a los combates, donde el engendro se cargó a cinco o seis lanceros pero murió igualmente a manos del capitán portaestandarte...


El preyton reventó a los pobres milicianos, que no pudieron hacer nada...


Y el ingeniero milagrosamente no solo sobrevivió sino que, cuando huyó, no fue atrapado por los mastines. De locos.


Turno 5 Imperio

La partida estaba perdida, y solo una heroicidad máxima podía evitarlo, así que invoqué a Myrmidia y cargué contra los bestigors con los lanceros y los caballeros.


Por su parte, el ingeniero se reagrupó, dispuesto a seguir soltando plomo. El colega llevaba encima muchas balas y todavía más ganas de gastarlas.


Y, por supuesto, seguía teniendo fe en su capacidad de cargarse al preyton, por lo que, en vez de disparar a los tres mastines que seguían ahí, siguió ametrallando al pobre bicho, quien recibió una herida más.


Por su parte, el combate en torno a la atalaya acabó siendo la escabechina que se preveía: quizá logré matar a dos o tres bestigors, pero a cambio murieron casi todos los caballeros, el Gran Maestre, el porta de batalla, la mitad de los lanceros... vamos, que salí rebotado de manera innoble.


Viendo que la partida tenía ya un claro vencedor, la dimos por terminada.

Resultado: victoria de los hombres bestia

Bueno, segunda partida de la campaña, segunda derrota imperial. En este caso lo tenía muy complicado, la idea de ir a combatir en un espacio cerrado contra unos bestigors rara vez sale bien salvo que seas más bruto que ellos... y hay pocas cosas más brutas que ellos, y ninguna en el Imperio. Por otro lado, Fornidson supo neutralizar bien mi artillería, que era mi gran baza, y la tristísima actuación del Gran Maestre y la cagada con los herreruelos allanaron el camino. Me quedo contento, en todo caso, por la actuación del carro de guerra una vez más y por ese ingeniero que estaba jodidamente convencido de que iba a reventar al preyton, y al final casi lo consigue y todo.

A partir de aquí, si todo va bien este sábado jugaremos la última partida, que promete grandes cosas: mutantes escondidos en los bosques, un tanque de vapor, un cigor, el retorno de un muy, muuuuuuuuuy ancestral personaje... pronto lo veremos por aquí, si Dios quiere.

¡Hasta entonces!

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