Ah, Mordheim... Uno de los mejores juegos de Games Workshop, de los que más material de aficionado ha generado, un clásico inmortal. Cada cual tendrá su gusto, pero me parece difícil pensar en un juego de escaramuzas de fantasía que haya alcanzado semejante nivel de popularidad, siendo quizá Frostgrave el único que se le puede comparar. Hay varias razones para ello: el gran nivel de personalización que se puede alcanzar gracias a las habilidades y el equipo, el elemento narrativo extremadamente cuidado, unas imágenes jodidamente oscuras e icónicas a cargo del maestro John Blanche... Mordheim es sin duda un juego que ocupa un lugar especial en el corazón de muchos frikis que han crecido con los juegos de GW. Y en nuestro caso, no es una excepción.
Como os comentó Malvador en su entrada de la Tercera Era, llevamos jugando a Mordheim mucho tiempo, prácticamente desde que salió el juego. Sin embargo, en los últimos cinco años nuestras campañas se han vuelto más "profesionales", y las hemos agrupado en ciclos que denominamos "Eras". Una Era no deja de ser un arco trasfóndico, pero también hemos incorporado algunas reglas para reforzar ese aspecto narrativo. Os las cuento a continuación.







