Saludos a todos, damas y caballeros.
Lo único peor que una entrada tan ñoña como ésta que publiqué el año pasado es que se convierta en una serie. Me temo que es exactamente lo que va a suceder. No sabría decir en qué momento este blog se ha transformado de uno de moñecos en otro con reflexiones terribles sobre el tránsito de la vida y la levedad del ser, igual es una especie de crisis de los cuarenta anticipada (todavía tengo 36, pero siempre he hecho las cosas antes de tiempo). Dios sabrá.
En todo caso, creo que es una entrada que los colegas del blog y yo apreciaremos, al menos en parte. La ocasión es que Malvador dejará el piso en el que ha vivido de alquiler en los últimos diez años, piso que ha pasado a ser conocido como Port Malvador y en el que hemos vivido muy buenos momentos. Eso merecía una despedida a la altura, y no se nos ocurrió mejor forma de hacerlo que mediante el resurgimiento de antiguos pactos oscuros que volverían a salir a la superficie.
Con estos antecedentes, parecía adecuado que la última partida que jugáramos en ese piso fuera una reedición de esa alianza. Malvador ya no tiene sus goblins, pero los tengo yo, muchos de los cuales se los he comprado a él, por lo que se los cedí para la partida. Sir Sedentor, cuyos pielesverdes han provocado el terror recientemente en el Imperio, se unió a la alianza maligna, que fue contrarrestada por una quizá todavía más perversa: mis elfos oscuros y los hombres bestia de Fornidson, liderados por un carismático Emisario Oscuro. Como decía Broltimer, lo más hideputa del mundo de Warhammer estaba reunido en torno a esa mesa.
Nunca tuve intención de hacer un informe de batalla porque asumí que no la terminaríamos, como efectivamente sucedió. Conseguimos llegar al cuarto turno, que ya me parece bastante. Lo que sí puedo decir es que es una partida que estuvo a la altura de las expectativas, con momentos estelares como:
Un duelo entre gigantes, uno de ellos Gravesen, quien hizo una Gravesinha y se cargó al gigante del Caos al mismo tiempo que el gigante del Caos lo mataba. En un ejercicio absolutamente improbable de imposibilidad estadística, ningún goblin ni skaven salió dañado cuando ambos gigantes cayeron.
El otro gigante, llamado Henri, no tuvo tiempo de hacer nada, porque Seadrake le coló una herida con su pistola ballesta según le cargaba y después lo destrozó con 8 ataques de HA7, repitiendo para impactar y F7. Después de eso, se giró, pilló al Vidente Gris skaven y su escolta de alimañas por la espalda, mató a un buen puñado de ellos y los hizo huir de la mesa, ganando él solo una cantidad desmesurada de puntos de victoria.
Lamentablemente, Seadrake no pudo repetir la heroica cuando la rueda de la muerte le pilló por detrás, pues ya había gastado su poción de fuerza con el gigante, y acabó siendo chafado por el macabro ingenio skaven. En concreto, la lista de bajas de la rueda incluye:
- El carro de gélidos
- Un engendro del Caos
- Un noble en pegaso que sobrestimó gravemente sus posibilidades
- Seadrake y lo que quedaba de su unidad de corsarios
- 3 heridas autoinfligidas
Una jodida leyenda. Creo que la única miniatura con un poder destructor semejante a lo largo de la partida fue este agradable galimatazo, que siempre triunfa allá donde va:
Y que, en el caso concreto de esta partida, hizo huir a prácticamente medio ejército goblin simplemente a base de estar cerca y provocar terror. Dos veces consiguió escurrirse de las aparentemente poco prensiles manos de Gorko, y tanto pánico provocó entre los pielesverdes que acabaron por matarse a sí mismos intentando infructuosamente acabar con él.
Pero no todos los goblins huyeron. De hecho, uno de ellos, el kaudillo de Sir Sedentor conocido como Serruk, mantuvo la línea lo mejor que pudo gracias a ser un kaudillo rezpetado (+1L), y tanqueó a una unidad de gors que le salió por la retaguardia y, después, a tres garragors. El tipo cogió la posición y no hubo forma de echarlo de ahí, por mucho que le cayó encima. La defensa insospechadamente heroica de un kaudillo goblin... quién lo iba a decir.
Aunque hay que reconocer que para enfrentarse a los garragors tuvo cierta ayuda en forma del hechizo "Morko lo arregla", que transformó los seises que sacaron los monstruos en unos. Esto fue mérito del chamancillo de Malvador, quien queda como representante de la tríada de chamanes goblins que supieron pararle los pies a todo un Emisario Oscuro. En serio, la magia goblin fue terriblemente efectiva, y aunque el Vidente Gris se suponía que iba a ser la estrella invitada y acabó haciendo poco, esos tres goblins desquiciados dominaron la magia con sus cuerpecillos repletos de energía del Waagh y canalizando como si no hubiera un mañana. Al final, solo Ziknit sobrevivió, y aun así consiguió en buena medida salvar a su bando.
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| Ziknit el inzenzato, improbable héroe goblin |
Digo que salvó a su bando porque, de haber muerto Serruk, es probable que los hombres bestia y los elfos oscuros se hubieran alzado con la victoria. Pero Serruk consiguió mantener la posición contra todo pronóstico y, aunque tuvimos que dejar la partida antes de tiempo y no nos pusimos a contar puntos de victoria, un cálculo digamos de brocha gorda nos llevó a concluir que la cosa estaba entre empate o victoria marginal de skavens y goblins, gracias en buena medida a que no sobrevivió ni un elfo oscuro. Definitivamente, Fornidson tendría que haber buscado un aliado mejor. En todo caso, la infame alianza del inframundo volvió a reunirse, y de nuevo consiguió al menos no perder. Pese a todo, siguen invictos, para sorpresa de todo el mundo, empezando por ellos mismos.
Y ahora viene la parte más ñoña del asunto. Porque decidí llevarme a la partida a mi hijo pequeño, al que tanto le gustan "loz zeñoritoz", para que viera lo que es una partida de verdad y cómo disfrutan los hombres. Se lo pasó en grande, e incluso llegó a estar lleno de energía del Waagh cuando tiraba unos dados con el símbolo del Zol Malvado que regalamos a Malvador por su cumpleaños. Fue tan feliz que, cuando terminamos, nos preguntó cuándo íbamos a volver, pero le dijimos que era la despedida del piso y que nunca volveríamos, lo cual dejó bastante chafado al pobre.
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| Casi tanto como a este mastín |
El caso es que, aunque no se da cuenta, porque apenas tiene seis años y medio, he cargado un enorme peso sobre sus hombros. Porque, si la naturaleza sigue su curso y todo es como esperamos que sea, llegará un momento en que ninguno de los que estamos en este blog sigamos viviendo, pero él sí. Y entonces él será el último custodio de la memoria de todos los buenos momentos que se vivieron en ese piso, aunque solo llegara a ver el último. Por tétrico que pueda sonar, me alegra saber que, mientras él esté ahí, esos recuerdos no se perderán.
En fin. Como bien dice Alestorm, mañana estaremos todos muertos, así que hoy brindemos con ron a la memoria de Port Malvador.
¡Hasta la próxima!






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Apruebo totalmente las sagas épicas o dramáticas, aunque traten de la insoportable levedad del ser.
ResponderEliminarTu mix de miniaturas y bajona tiene un gusto nostálgico que la edad me anima a disfrutar.
Port Malvador! Qué bueno.
La alianza de goblins y Skaven puede ser imparable, son demasiados factores a controlar. Nadie sabe cómo van a ir las cosas. Pero nadie.
Esta vez el abrazo enorme se lo merece tu peque.
VIVA PORT MALVADOR!
¡Viva!
EliminarMe alegra que te guste, es bueno tener apoyo para estas cosas, que si se extiende a estos desvaríos es básicamente un apoyo incondicional :)
La alianza de goblins y skavens, como dices, es lo más impredecible del mundo. De hecho, tiene mucho mérito que en esta batalla estuvieran rondando el empate/victoria por la mínima porque hicieron todo lo posible por matarse a sí mismos. Con decirte que un fanático llegó a chocar con otro fanático...
El peque se ha convertido en un warhamero convencido. De aquí a nada lo tenemos tirando dados. Otro trabajo bien hecho.
¡Un abrazo fuerte!
Teníamos que haber jugado el quinto turno. Total, a ti solamente te quedaba un lanzavirotes si no recuerdo mal, así que con traicionarte habría puesto fin al sufrimiento de tus tropas. Y no sería porque no tuviera una unidad de gors lista para cargarle en cualquier momento... Pero bueno, me comprometo a traicionarte en la próxima que juguemos juntos, quédate tranquilo.
ResponderEliminarLa verdad es que fue una partida muy entretenida con varios momentos para recordar (aunque yo me quedo con Morko intentando atrapar dos veces al galimatazo y éste escurriéndose entre sus dedos por los pelos). O, en el mundo real, con tu hijo emocionándose cada vez que sacaba un sol o una luna con los dados, aunque no tuviera ni idea de lo que estaba haciendo.
La siguiente partida no será ya en Port Malvador, para tristeza nuestra y de tu ayudante goblin, pero será en algún otro sitio memorable como Fuerte Solar, Fuerte Fornido o aquel pueblo en el que te encuentras chicas jóvenes y atractivas haciendo autoestop pero decides ignorar porque has quedado con tus amigos para jugar una partida de Warhammer. El lugar ya no está, pero la leyeda continúa. :)
Lo de que no hay quinto malo se aplica a los toros, y supongo que quizá también a las cervezas. En cuanto a turnos, bastante que no te traicionara yo, que tuve a tu emisario oscuro en el punto de mira más de una vez con el lanzavirotes. Aunque, si no fue capaz de impactarle a una puta rueda skaven, seguramente menos le habría dado al tuyo.
EliminarFue todo lo que se espera de una partida como esa. Jodido galimatazo escurridizo. Yo de hecho estaba convencido de que, si Gorko llegaba a pillarlo, iban a sacar un 1 al herir o algo así. Es el destino de esa clase de hechizos, que se lo digan a Onzig.
Pero discrepo con que mi hijo no tuviera ni idea de lo que estaba haciendo. Claro que lo sabía, estaba sacando soles. ¡Es un fin suficientemente noble en sí mismo!
Port Malvador vive, la lucha sigue.
¡Un abrazo!
... So come take a drink, and drown your sorrows, and all of our fears will be gone till tomorrow! We'll have no regrets, and live for the day, in Malvador's harbour cafe!
ResponderEliminarMaldita sea, no sabes cuánto me ha gustado leer esta entrada, casi tanto como jugar esa partida (aunque toda la fama se la esté llevando ese tal Serruk el Rezpetado, y no mis aztutoz muchachoz). Que sepas que, a pesar de lo emotiva que es, me he reído mucho leyéndola, y los tres enlaces que has puesto como muestra de otras partidas jugadas en Port Malvador me parecen... simplemente Perfection Ultima. Al mirarlos y recordarlos, me queda un recuerdo muy dulce y una sensación de satisfacción, de saber que sin duda ese piso se ha aprovechado mucho y bien. Y siendo así, no me da ninguna pena dejarlo, hay que saber abandonar el garito antes de que la fiesta pierda fuelle y se estropee la historia.
Os doy las gracias de todo corazón a todos los que habéis estado en esta despedida y también a todos los que habéis venido en otras ocasiones, habéis dado vidilla a esa desastrosa guarida de soltero y os habéis echado unas buenas risas conmigo.
Sinceramente no esperaba que fuésemos a hacerle una despedida al piso, quizá con los años y las diversas mudanzas me he vuelto demasiado pragmático y desprendido con el tema de cambiar de casa. Pero a pesar de no haber sido idea mía, sino de Soter, esta última partida de despedida en Port Malvador no ha tenido precio. Habrá otros Port Malvadors, naturalmente, porque al igual que el pirata Roberts, lo que cuenta no es lo que hay detrás del nombre, sino lo que se hace con él. Así que no os quepa duda de que seguiréis siendo convocados a alguna disparatada guarida llena de eslizones, goblins o lo que surja, y en un futuro no muy lejano.
¡Un abrazo a todos! Arrrr!
P.D; lo de citar a Alestorm me ha tocado la patata, y sé que lo sabes, Soter. Ha sido el toque de calidad.
Tienes mucha razón en que lo importante es lo que se hace con el nombre. Por ejemplo, así como el hogar es donde está el corazón, Port Malvador es donde están los eslizones, y eso siempre será así.
EliminarGracias a ti por acogernos en el santuario de frikismo y por todos los buenos ratos que hemos echado, como dices lo hemos aprovechado mucho y bien. Y muchas otras cosas que no aparecen aquí, como ese Nightfreakchurrofest en que un Tanith anónimo estuvo a punto de liquidar un trigón de una puñalada en las costillas, los sospechosos intercambios de bolsas entre goblins y skavens, el coche de The Warden que hizo una embestida con 17 dados... hay mucha historia en ese piso, se merecía una despedida a la altura.
Porque, además, en esa despedida has conseguido algo muy importante: un nuevo discípulo del Zol Malvado, un auténtico loko de la velozidad. Todavía es pronto, pero esa idea ya ha germinado en su pequeño cerebro, y tarde o temprano dará fruto...
Pero esa es una historia para el futuro, que viviremos en el próximo Port Malvador, donde quiera que esté :)
¡Un abrazo!
P.D: Alestorm era lo adecuado para esto ;) Y por seguir con las citas convenientemente adaptadas: "At sunrise we´ll al dance the hempen jig, so raise up your (mega)pint of rhum and take another swig! The curse of Captain Morgan has led us to this fate, so have no fear and don´t look back, new Port Mavador awaits!!"