Saludos a todos, damas y caballeros.
Tras la partida final de la Guerra de Fe, que subí el otro día, llega el momento de darle un cierre adecuado a la campaña, cosa que obviamente se tiene que hacer a través de un relato, que es para lo que estamos aquí: para contar historias. Y la verdad es que esta campaña parece que ha dado una buena historia.
![]() |
| Imagen de Felix Tisch |
Voy a aprovechar aquí para hacer un guiño, a su vez, a otra nueva historia que lleva un tiempo durmiendo el sueño de los justos, y que no sé si nunca llegará a aparecer. Hace algunos años Chernov y yo echamos una partida con el motor del Exploradores de las Profundidades Sombrías donde un inquisidor del Ordo Malleus y un endurecido oficial de las tropas de asalto imperiales luchaban en un santuario infestado de cultistas y demonios de Nurgle. El oficial, quien por supuesto era Chernov (un Chernov, porque hay tantos como estrellas en el firmamento) hizo un papel muy destacado, y acordamos que tenía sentido que el inquisidor quisiera reclutarlo para formar parte del Ordo Malleus.
De: acólito interrogador Chernov
Para: inquisidor Styllicho Aetius, Ordo Malleus, Segmentum Solar
Pensamiento del día: bendita sea la mente demasiado estrecha para dudar
Estimado maestro,
Como solicitasteis, he preparado un informe sobre la recientemente finalizada guerra en Tyrus IV, en la que el Emperador, amado por todos, ha recompensado la fe de sus fieles concediéndoles la victoria sobre las impías hordas del Archienemigo.
La invasión de Tyrus IV se produjo dos años después del destierro del demonio Angron del suelo de Armageddon, mi hogar. En su huida, los restos de los adoradores de Khorne que habían combatido en el planeta se dispersaron por sistemas cercanos en el Segmentum Solar, y algunos llegaron al planeta cardenalicio de Tyrus IV. Concretamente, se trataba del extremadamente violento culto de los Discípulos de la Redención Roja, apoyados por algunos elementos de los traidores del 88º de triarios de Laetio y por mutantes que, creemos, forman parte de la llamada Hermandad de Cazacabezas de Arkhar. Todos ellos son grupos patrocinados por el infame Vlad Khorgal, de quien sabemos que combatió en Armageddon, aunque no se tiene constancia de que haya combatido también en Tyrus IV.
La ferocidad del ataque inicial cogió desprevenidos a los defensores de Tyrus IV, que en los primeros compases de la invasión eran esencialmente tropas de la FDP y milicias irregulares de la Eclesiarquía. Todo el planeta cayó bajo dominio de los invasores, excepto Tyrus Magna, donde los cultistas lograron infiltrarse y asesinar al eclesiarca durante la celebración de San Aureliano, un santo local que purificó el planeta de un mal desconocido durante el M32. Sin embargo, aquello no consiguió el efecto que los herejes habían pretendido, pues el Confesor Vensk, hombre de gran determinación y fe inquebrantable, asumió el mando que los eclesiarcas habían ejercido de manera incompetente hasta entonces y organizó la defensa de forma mucho más adecuada.
Esta defensa se vio reforzada cuando una división de la Legión de Acero de Armageddon llegó a Tyrus IV. En su afán por llegar a Tyrus Magna, los adoradores de Khorne habían descuidado sus líneas de suministro, y cuando las fuerzas destinadas a asediar Tyrus Magna fueron aniquiladas por el contraataque del Confesor Vensk y de la Legión de Acero, la guerra entró en una fase de consolidación del territorio por parte de ambos bandos. En los primeros compases, los traidores consiguieron algunas victorias tendiendo eficaces emboscadas contra los movimientos de tropas de la Legión de Acero y dificultando que pudieran agruparse para llevar a cabo una emboscada significativa.
Sin embargo, la tenacidad de la Legión de Acero acabó dando sus frutos. Aunque los traidores intentaron hacerse con inteligencia privilegiada sobre los planes del Imperio, no lo consiguieron, y gracias a ello los soldados de Armageddon pudieron recuperar parte del terreno perdido. El cuartel general de campaña se situó en las inmediaciones del cementerio de los peregrinos, un lugar sagrado que fue asaltado por una horda interminable de renegados. El heroico sacrificio del teniente Sönnen ordenando que la artillería barriera su posición frenó la ofensiva hereje y acabó con Xarax, el autoproclamado Archidemente de Armageddon y líder de los Discípulos de la Redención Roja en el planeta.
La Eclesiarquía honró el martirio del teniente Sönnen concediéndole el rango de bendito, pero un nuevo líder surgió entre las filas de los renegados, el llamado Perfecto Carnicero. Con ello, los adoradores de Khorne recuperaron el ímpetu y lograron sabotear instalaciones energéticas clave, pero entonces su líder cometió un grave error y asaltó posiciones fortificadas de la Legión de Acero, lo que le llevó a sufrir bajas tan severas que disiparon cualquier posibilidad de plantear nuevas ofensivas.
En ese momento, el Confesor Vensk se dio cuenta de que tenía una oportunidad de aplastar a los herejes. Los informes de inteligencia señalaban que las disensiones entre los Discípulos de la Redención Roja y el 88º de triarios de Laetio eran cada vez mayores. Los zelotes habían liderado la campaña gracias a su mayor número, pero eso generaba rencor en el 88º de triarios, que se consideraban arrastrados a batallas sin sentido estratégico contra enemigos superiores como consecuencia del fanatismo de los Discípulos y su total carencia de cualquier mínimo conocimiento táctico. En esencia, los Discípulos no son más que asesinos, mientras que los triarios son soldados profesionales, y era inevitable que se produjeran conflictos entre ellos cuando comenzaran a sucederse las derrotas.
Percibiendo esta debilidad en su enemigo, el Confesor Vensk asaltó directamente el cuartel de mando de los traidores junto con la Legión de Acero de Armageddon. Los Discípulos de la Redención Roja abandonaron de forma insensata sus posiciones fortificadas y fueron masacrados rápidamente, y aunque el 88º de triarios sí ofreció una resistencia más organizada, acabó siendo sobrepasado también por mis antiguos compañeros de armas. Tras eso, los renegados perdieron toda la coordinación que hubieran podido tener, y ahora mismo no son más que escasas bandas de saqueadores que han sido expulsados de todas las ciudades del planeta y están siendo cazados en las montañas en las que han tratado de refugiarse.
La guerra en Tyrus IV se ha ganado, loado sea el Emperador. Pese a todos los horrores que se han vivido, el planeta será reconsagrado y la memoria de la invasión desaparecerá hasta no ser más que un sueño. No obstante, debemos estar vigilantes. Los Discípulos de la Redención Roja han sufrido enormes pérdidas, pero seguirán existiendo, dado que no todas sus fuerzas estaban en Tyrus IV. Y, paradójicamente, es posible que el 88º de triarios de Laetio, una organización mucho más peligrosa, haya salido reforzado.
Hasta ahora, los Discípulos eran el grupo más poderoso de los que siguen al demente Vlad Khorgal y el que disponía de su favor, pero la inteligencia obtenida en campaña muestra que, si bien al comienzo los zelotes y los soldados del 88º participaban en las batallas con la misma intensidad, a medida que la guerra avanzaba los fanáticos tuvieron un protagonismo cada vez mayor. Algunos analistas creen que esto puede deberse a que el 88º de triarios se dio cuenta de que la guerra estaba perdida y prefirieron dejar que los Discípulos se desangraran mientras ellos se dedicaban al saqueo y al reclutamiento entre las ciudades ocupadas. Aunque todavía es pronto para tener una conclusión definitiva, la auditoría preliminar del departamento Munitorum muestra que ha desaparecido una ingente cantidad de material bélico en Tyrus IV, incluyendo no solo armamento y munición sino también vehículos blindados e incluso aeronaves. Todo este material no parece haber sido usado por los traidores, por lo que todo parece indicar que ha sido extraído del planeta y ha pasado a estar bajo control del 88º de triarios.
De ser así, cabe esperar que el 88º de triarios trate de llevar a cabo alguna invasión en algún sistema cercano del Segmentum Solar. Como sabéis mejor que yo, los Discípulos de la Redención Roja caen bajo la jurisdicción de nuestro sagrado Ordo por ser diabolus, mientras que el 88º de triarios es un problema del Ordo Hereticus, pese a lo cual me atrevo humildemente a sugerir que centremos nuestra vigilancia también en estos peligrosos traidores, confiando en que, como siempre ha sido y siempre será, el Emperador protege.
Vuestro humilde pupilo,
Interrogador acólito Chernov
![]() |
| El inquisidor Styllicho Aetius y uno de los millones de Chernov a punto de limpiar una zona contaminada por Nurgle |


Buena campaña y buen final, el Emperador protege. Veo que quieres seguir la campaña de rangers of deep shadow, excelente..
ResponderEliminarBien está lo que bien acaba, como se suele decir. Cuanto mayor me hago más me doy cuenta de lo cierta que es esa frase.
EliminarTarde o temprano, Styllicho Aetius aparecerá por algún lado, junto a su pupilo Chernov (uno de los millones de Chernov de la galaxia). Quedan muchas historias que contar...
La inquisición? Pero si no han aparecido en toda la historia, que aprovechados para llevarse las medallas de los caidos! Recuerdo cuando salio el codex "cazadores de brujas" y en su momento me encanto el como hicieron reglas para jugar campañas o meter cazadores contra distintos ejercitos. Geniales siempre las minis inquisitoriales.
ResponderEliminarBueno, si en algún momento necesitas del Ordo Hereticus, ya direis 😁.
Un abrazo.