viernes, 3 de julio de 2026

El valor de un estaliano

Saludos a todos, damas y caballeros.

Como ya dije en esta entrada, hace unas semanas nos juntamos Sir Sedentor, Fornidson, Broltimer y yo para echar una buena partida de Fantasy a 5000 puntacos. Todo surgió de un comentario que me hizo Sir Sedentor una tarde, diciéndome que nunca habíamos ido juntos él y yo en una batalla, cosa que es cierta. Así que lanzamos rápidamente el guante, que fue recogido por Broltimer y Fornidson. Como ellos solo tienen completamente pintados ejércitos malignos, Sir Sedentor y yo acordamos llevar una alianza de humanos, concretamente Bretonia e Imperio.

Sin embargo, yo pensé que podía ser una buena oportunidad para utilizar por primera vez a los estalianos y a Fernando Wallenstein, para lo cual "solo" necesitaba pintar 24 piqueros más. Lo conseguí, como pudisteis ver en la escalada (realmente pinté 20 y metí un rellenador, pero ya va bien), y gracias a eso pude hacer debutar a Fernando Wallenstein al lado de los bretonianos contra una impía coalición de horda troll y clan Broltich, que usa reglas de clan Skryre y al cual vais a ver por aquí con bastante frecuencia en las próximas semanas, lo voy anticipando.

Lo que traigo no es un informe de batalla como tal porque no cogí muchas fotos, preveía que la partida iba a ser larga y no quería ralentizarla. Luego me arrepentí, porque empezamos a las cuatro y para las nueve habíamos terminado, así que fuimos muy bien de tiempo. En todo caso, en ausencia de detalles traigo un relato que espero que valga para dar a conocer el tremendo heroísmo de Fernando Wallenstein, quien debuta por la puerta grande. Espero que os guste.

Por cierto, en el relato os he dejado un pequeño y muy escondido anticipo de otro proyecto que acabo de idear y que ya irá tomando forma, probablemente el año que viene o dentro de dos. Por de pronto, saludemos a Fernando Wallenstein.

EL VALOR DE UN ESTALIANO

"Al Almirante mayor de Estalia.

Mi señor, 

Como sabréis, hace varios meses partí desde el puerto de Águilas rumbo a Marienburgo, dirigiendo el galeón mercantil de los Wallenstein. Como es habitual, Fernando Wallenstein, su esposa y su adalid embarcaron en el galeón al mando de un pequeño ejército para garantizar su seguridad en caso de ser atacados por piratas o de tener que atracar antes de lo previsto.

El viaje hasta Marienburgo transcurrió sin incidencias reseñables. Procuramos pasar suficientemente lejos de la Isla de la Desesperanza, y apenas un drakkar norse se nos acercó, y no tuvo tiempo ni de lamentarlo. Sin embargo, en el viaje de retorno hicimos escala en L´Anguille, donde nos informaron de que Falf el Durmiente había sido visto arrasando la zona fronteriza entre Bretonia y Estalia. Como sabéis, en los últimos siglos apenas se ha visto dos veces a esta calamidad, en las Regiones Devastadas y en las Tierras del Sur, pero su presencia siempre ha traído gran devastación.

Es por ello que Don Fernando Wallenstein envió mensajeros a Bilbali, solicitando que, en caso de ser necesaria la presencia de su ejército para poner fin a las depredaciones del monstruoso troll, le fuera comunicado cuando nos detuviéramos de nuevo en Brionne. Al llegar allí, recibió un mensajero que solicitaba su ayuda, por lo que el ejército desembarcó y se internó tierra adentro acompañado por una mesnada de caballeros bretonianos que había acudido con el mismo propósito de dar caza a la bestia, liderada por descendientes del afamado caballero santo de Quenelles.

Cuando finalmente encontramos a la horda monstruosa, vimos que estaba acompañado por un gran ejército del infame Clan Broltich. La alianza sorprendió a Fernando Wallenstein, si es que era tal alianza, pues no parece que Falf o sus trolls puedan razonar lo suficiente como para comprender ese concepto. En todo caso, parecían estar en consonancia, y los soldados estalianos marcharon contra los skaven, quienes desataron un feroz fuego con sus máquinas infernales y consiguieron herir gravemente al capitán Chagoyen, el adalid de nuestro ejército.

Por si eso fuera poco, unos extraños y perversos ingenios parecidos a ruedas artilladas se lanzaron sobre nuestras filas, aunque también algunos de los skaven cayeron por las descargas de sus rayos.

Mientras tanto, la línea bretoniana chocó contra los trolls, quienes con su antinatural resistencia lograron resistir el empuje incluso de los valientes caballeros de Bretonia y, poco a poco, comenzaron a rodearlos.

La situación comenzaba a ser desesperada, y solo comenzó a mejorar cuando unos rayos mágicos lanzados por la esposa de Fernando Wallenstein contra las tecno-alimañas mató a muchas de ellas y las hizo huir. Por su parte, el renombrado duelista Ignacio de Mendoza fue capaz de destrozar uno de las abominables máquinas de los skaven en una muestra más de su inmensa pericia y de la efectividad de su poción mágica.

Pese a todo, la impía potencia de fuego de los skaven amenazaba con barrer por completo a los soldados estalianos, por lo que Fernando Wallenstein abandonó valientemente la protección del tercio y se lanzó contra el enemigo.

Gracias a eso, los skaven comenzaron a sentir la furia de Myrmidia, pues Fernando Wallenstein acabó con la dotación de una de sus extrañas armas de repetición...

Y, después, se enfrentó él solo a una marea interminable de enemigos, matando a todo el que se le acercaba y sin desfallecer pese a su desesperada inferioridad numérica.

Hasta que los caballeros en pegaso bretonianos, tras destruir al segundo de los ingenios, acudieron en rescate de nuestro líder y aniquilaron a las abominaciones que no habían caído por su justiciera mano.

Sin embargo, aunque el ejército skaven había sido puesto en desbandada, el nuestro había sufrido cuantiosas bajas, y los bretonianos habían resultado prácticamente aniquilados por la horda de Falf el Durmiente, quienes habían logrado rechazar las cargas iniciales de los caballeros de la Dama...

Y, posteriormente, los fueron rodeando hasta aniquilarlos por completo, pese al inmenso valor con el que lucharon hasta el final.

Por ello, Fernando Wallenstein tuvo que ordenar la retirada de los pocos hombres que quedaban con vida, y retornar a Brionne. Por suerte, los trolls fueron demasiado estúpidos como para perseguirnos. La única buena noticia que podemos traer es que la hueste skaven parece haber sido dispersada, y en cuanto a Falf, roguemos a Myrmidia para que desaparezca de la misma forma misteriosa y rápida con que apareció"

2 comentarios:

  1. Estalia aliada con Bretonia, inmunda alianza.

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    1. La verdad es que sí, por eso acabó como acabó.

      ¡Pero que no te lea Helios!

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