Saludos a todos, damas y caballeros.
Un año más cumplimos con la tradición de traer alguna cosica apropiada para Halloween. En ocasiones anteriores han sido miniaturas terroríficas, en otras han sido escaramuzas casi siempre jugadas en solitario. Este año lo que tenemos es una partida de Warhammer Fantasy que, como veréis, resulta muy terrorífica.
Nuestra primera intención era echar un Gaslands, pues también hemos hecho partidas de Gaslands con ambientación macabra. Sin embargo, Malvador y Broltimer se cayeron, por lo que redirigimos hacia una batalla de Fantasy con los tres que quedábamos: Fornidson, Sir Sedentor y un servidor. Los dos últimos trataríamos de sacarnos la espina que se nos quedó clavada con la otra vez en que fuimos aliados y los trolls de Fornidson nos barrieron (realmente barrieron a los bretonianos, pero bueno), y en esta ocasión Sir Sedentor llevaría a sus elfos silvanos... que ya habían jugado el escenario que nos propusimos usar, la batalla de Beeckerhoven. En este caso, para darle un extra de siniestralidad al asunto, decidimos usar las reglas de combate nocturno, y para acompañar el momento haré que el informe de batalla tenga un toque narrativo adicional, por lo que lo he dividido en dos entradas.
La lista de abominaciones caóticas que trajo Fornidson, a 3000 puntos de Warhammer Reforged, fue:
- Mutalith.
- Bruja troll, nivel 2, Magia Oscura, arma a dos manos, tumor inteligente, don de Morrslieb y familiar hechicero.
- Engendro exaltado de Khorne, garras destripadoras y apéndice adicional.
- Demonio mayor del Caos Absoluto, alas, hechicero nivel 2, Saber de la Muerte, aura de energía oscura, espada negra y encarnación de la condenación.
- 7 Trolls del Caos con armas a dos manos.
- 3 ogros dragón con armas a dos manos, armadura pesada y shartakh con Cuerno de la embestida.
- 2 engendros de Khorne.
- 2 engendros de Khorne.
- Engendro monstruoso de Khorne.
- Quimera con regeneración.
- Mantícora con piel escamosa y aguijón envenenado.
- Gigante con mutaciones del Caos.
- 10 furias.
- 5 furias.
Por mi parte, yo presenté 2000 puntos de valientes estalianos con los que confiaba en poder defenderme de su horda infernal hasta que llegaran los elfos:
- Fernando Wallenstein: comandante estaliano, ristra de pistolas, cubo de obsidiana, armadura del defensor, espada de la integridad, escudo.
- Capitán Chagoyen: capitán estaliano, reino de Zaragoz, portaestandarte de batalla, emblema de Furia, armadura pesada, pistola, arma a dos manos, yelmo encantado.
- Ignacio Mendoza: maestro esgrimista, reino de Irrana, espada de hueso, poción de fuerza.
- Fierabrás: Hechicero nivel 2, Saber del Fuego, familiar hechicero.
- Guardia de Águilas: 24 piqueros, armadura pesada, rodela, grupo de mando completo, estandarte de protección arcana.
- Tercio Viejo de Águilas: 20 soldados de los tercios con rodelas, arcabuces, grupo de mando completo, Pabellón del temor, oficial con colgante de Myrmidia.
- 10 diestros, arma de mano adicional, cuchillos arrojadizos, preboste con espada aullante, músico.
- 10 aventureros con ristra de pistolas, gran aventurero con amuleto de los lagartos, músico.
- Gigante estaliano.
- 5 jinetes errantes de Zaragoz, grupo de mando completo, Imagen de la Doncella Oscura, paladín con piedra de obsidiana.
Y los elfos por su parte tenían 1850 puntos en refuerzos.
- Ab´la Val: aeda de nivel 4 (Alta Magia)
- Sethlarion: noble con armadura ligera, arma a dos manos, Gran arco de Kurnous
- 10 guardias del bosque con flechas certeras
- 10 guardias del bosque con flechas certeras
- 8 dríades con corteza nudosa y oficial
- 5 jinetes del bosque, arco largo élfico, oficial
- 5 jinetes de Kurnous, oficial
- 8 bailarines guerreros, oficial, músico con tambor de guerra
- 3 arbóreos con corteza nudosa y oficial
- 3 jinetes de halcón con arcos, escudos, oficial y músico
- Hombre árbol con corteza nudosa
- 5 forestales con flechas certeras, oficial, tiro certero
- Gran águila
Tiramos los dados y Fornidson comenzó ya sacando un buen 6, lo que seguro que no era un presagio de lo que iba a pasar, no...
Fernando Wallenstein habría deseado estar en cualquier otro lugar de Estalia antes que en aquel pueblo maldito de las Irrana, unas montañas bastante malditas de por sí. Resultaba sorprendente que alguien hubiera podido pensar que aquel era un buen lugar para vivir, y resultaba todavía más llamativo que no hubieran sido capaces de cambiar de opinión pese a toda la evidencia acumulada durante siglos. El villorrio había sido arrasado y vuelto a construir innumerables veces tras sufrir los ataques de toda clase de criaturas, y en esos momentos Fernando se sentía más imperial que estaliano y condenaba la testarudez habitual de sus compatriotas sureños.
No hacía muchas semanas que habían recibido noticias sobre movimientos perturbadores en las Irrana, lo cual no era ninguna novedad, pero en esta ocasión eran especialmente inquietantes. Criaturas mucho más abominables de lo normal, que ya era decir, estaban despertando en las sombrías cañadas de aquellos montes en un número tal que podrían llegar a cortar la comunicación con Carcassonne. Varios ejércitos habían sido movilizados de todas partes de Estalia, y él había decidido dirigirse a Robleoscuro, el pueblo con la fama más siniestra de todos esos lúgubres valles. Sabía que, como había sucedido incontables veces a lo largo de la historia, cualquier bestia maligna que hubiera vagando por las montañas se sentiría irremediablemente atraída hacia él.
Era la noche de Geheimnisnacht. Si algo tenía que suceder, sucedería bajo la luz de esa luna maldita, la cual apenas podía verse por la densa niebla que se estaba levantando. Por si no hubiera suficientes motivos de preocupación, pensó Fernando. La neblina era tan espesa que casi no vio a Ignacio Mendoza hasta que se sentó a su lado.
"Buenas noches, don Fernando"
"Esperemos que lo sean, don Ignacio"
Ignacio Mendoza era uno de tantos espadachines errantes que recorrían Estalia viviendo de su espada, pero él era especial, pues se había especializado en dar caza a monstruos. No había sido una decisión consciente, sino una necesidad, pues había nacido en las Irrana. Si no se hubiera especializado en eso habría muerto hace mucho tiempo.
"Algo nos observa desde la oscuridad, don Fernando. Puedo sentirlo"
Aquellas palabras fueron pronunciadas con un deje de locura, pero no por ello eran falsas. La verdad y la demencia muchas veces iban de la mano en las Irrana.
"Mientras no se acerque, no habrá problemas... para ellos" respondió Fernando, tratando de mantener la moral alta.
Ignacio sonrió, se palmeó la rodilla y rio con aprobación. A lo lejos, pero no tan lejos como hubieran deseado, algo empezó a moverse.
Turno 1 Grey Infernal
Fornidson hizo lo que debía hacer, que fue avanzar con todo lo que tenía hacia mis valientes estalianos.
En la fase de magia, el mutalith hizo alguna pijada para que los hechiceros pudieran canalizar más, y Fornidson acabó con un buen saco de dados de energía. Sin embargo, el primer hechizo se lo lanzó al tercio, donde estaba Fernando Wallenstein con un objeto que daba resistencia a la magia 2 y además, si dispersaba el hechizo, a 4+ se acababa la fase de magia, cosa que sucedió.
Turno 1 Coalición del Bien
Dado que Fornidson me lo había puesto a huevo, empecé con las cargas: el mutalith fue atacado por los diestros al mando de Ignacio Mendoza y los caballeros errantes de Zaragoz...
Mientras que mi gigante cargó contra el suyo en el duelo que todos estábamos esperando.
La fase de magia no tuvo mucho interés. Intenté colar una espada ígnea de Rhuin a los diestros, pero Fornidson lo dispersó. Después lancé una bola de fuego megapotenciada contra el demonio mayor ese que se acercaba por ahí, pero solo le colé una herida. Menos da una piedra.
Tras una fase de disparo en que no pude hacer mucho por luchar en oscuridad, bruma y todo lo que se te pueda ocurrir, llegamos a la fase de combate, donde los diestros miraron al mutalith con esta cara:
Por su parte, mi gigante le pegó un grito muy potente al otro gigante, pero éste no huyó.
"¡Myrmidia y cierra Estalia!"
Fernando Wallenstein podía escuchar los gritos de sus hombres, pero no podía verlos. Los caballeros de Zaragoz y los diestros que seguían a Ignacio Mendoza habían divisado algo en la oscuridad, y se habían lanzado a por ello sin temor alguno, como auténticos estalianos. Estuvo tentado de mandar a sus piqueros que avanzaran, pero sabía que debía permanecer en su puesto, aunque solo fuera para dar a su vanguardia un lugar seguro a donde retroceder si las cosas se torcían.
"¡En cuadro!" bramó. "¡Mantened la posición!"
Los gritos se hicieron más intensos, pero no eran de miedo. Eran de rabia, triunfo y dolor, pero no de miedo. Junto con ellos se escuchó el rugido de una bestia, un rugido aterrador, pero que mostraba agonía.
Fuera lo que fuera aquel ser, se había encontrado con alguien a quien no podría destruir tan fácilmente.
Turno 2 Grey Infernal
La bruja troll cargó junto con su unidad a los duelistas, mientras que los ogros dragón hacían lo propio contra el flanco de los caballeros andantes, formándose una gigantesca melé.
Por su parte, varios bichos se colaron a mi espalda, tal como imaginaba que iban a hacer: concretamente una quimera y el demonio mayor. Lo que no sabían era que iban a morir...
En la fase de magia, el mutalith metió un -2 a la HA, HP y F de todo lo que hubiera a 12 pulgadas de él, incluido a sí mismo. Aprovechando la circunstancia, la bruja troll lanzó una tormenta de espadas contra los piqueros, pero muy pocos cayeron. Después, el malaje del demonio mayor lanzó un duelo mental a mi brujo y a ese sí se lo cargó pero bien, dejándome ya sin magia.
En la fase de disparo, la quimera lanzó su arma de aliento contra los piqueros de los tercios pero, pese a pillar a unos cuantos, solo cuatro murieron. Esto es Estalia...
La fase de combate fue como era de esperar. Lamentablemente no conseguí quitarle sus últimas heridas al mutalith (solo le colé una), y aunque murieron menos estalianos de lo esperado, tanto los caballeros errantes como los duelistas huyeron, lo que llevó a que el mutalith se trabara con los piqueros y los trolls contra el tercio.
Por su parte, el duelo de gigantes siguió adelante: el de Fornidson le metió un garrotazo al mío, pero solo consiguió quitarle tres heridas, mientras que el mío le soltó un cabezazo que le quitaba otra herida y le impediría combatir el turno siguiente.
Turno 2 Coalición del Bien
El caballero de Zaragoz que quedaba huyó, pero los diestros se reagruparon y se quedaron justo enfrente del demonio mayor. Lástima que no pudiera cargarle ese turno, de lo contrario iba a ser navajeado pero bien.
Por suerte, mis aventureros superaron el chequeo de miedo procedente de una infinidad de fuentes, y pudieron disparar a la quimera. Creo que me equivoqué aquí, debería haber cargado contra ella, aunque quizá no la veían al inicio del turno. La cuestión es que no le hice gran cosa, como tampoco hicieron gran cosa los cuchillos arrojadizos que lanzaron los diestros sobre el demonio mayor.
La fase de combate resultó esencialmente nula, pues ni los monstruos ni los piqueros consiguieron hacer gran daño. El mutalith se quedó vivo con una sola herida, y los trolls apenas mataron a dos soldados de los tercios. Fernando Wallenstein y la bruja troll se enzarzaron en un duelo de generales que empezó ganando Fernando: solo consiguió causar una herida, pero no recibió ninguna. Los trolls perdieron el combate, pero como suele hacer Fornidson, superó el chequeo de L por mucho que fuera a 5 o algo así.
La buena noticia fue que el gigante estaliano le metió un garrotazo bueno de verdad al del Caos, enseñándole como se hace y reventándolo. El gigante cayó encima del engendro monstruoso (¿no son monstruosos todos los engendros?) pero no le hizo nada.
Entre la bruma, Fernando Wallenstein vio que los diestros retrocedían hacia su posición, liderados por Ignacio Mendoza. Muchos estaban empapados en sangre, y aunque no toda parecía suya, era obvio que el combate estaba resultando cruento. Las filas de los piqueros se abrieron para dejarlos pasar y se cerraron con gran disciplina.
"Soldados, no importa lo que salga de la oscuridad, ¡no nos moveremos! ¡Por Myrmidia!"
No tardaron en saber lo que había delante, aunque pudieron olerlo antes. Trolls. Muchos trolls. Monstruos sin duda aterradores, pero imbéciles. Las picas formaron un denso muro de acero y sus enemigos se estamparon contra ellas, incapaces de comprender lo que tenían delante.
"¡Resistid!"
Fernando vio a un troll diferente, algo que parecía una horrible parodia del género femenino y estaba cubierta de fetiches y runas extrañas. Debía ser quien los dirigía, por lo que cargó directamente contra... eso. Su espada mágica brilló como una antorcha en la penumbra y cortó la carne de la bestia con tanta violencia y tantas veces que no pudo regenerar todos los cortes, aunque iba a necesitar mucho más que eso para matarla. Pero su brazo no fallecería mientras esa afrenta a la naturaleza siguiera existiendo.
Y aquí lo vamos a dejar por hoy, puesto que la entrada ya está siendo muy larga. Como veis, por el momento Estalia se defiende con dignidad, pero la horda monstruosa es enorme y los refuerzos de los elfos silvanos todavía están por llegar. Pronto lo veréis, junto con el desenlace de esta noche tan monstruosa.
¡Hasta entonces!


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