martes, 31 de diciembre de 2019

Mordheim. Tercera Era



La Tercera Era… Es curioso pensar que esto ha llegado tan lejos. En realidad, es como jugamos nosotros a la mayoría de juegos, no nos gusta echar una partida intrascendente sin más y pasar la tarde, sino que a cada personaje le ponemos un nombre, le inventamos una historia, le escribimos relatos en los que se desarrolla su carácter… Y concretamente en mi caso, esta tercera campaña de Mordheim va a ir sobre todo de eso, de desarrollar el carácter de los personajes. 

Vale la pena, si me lo permitís, echar la vista atrás y rememorar un poco de dónde venimos:

martes, 17 de diciembre de 2019

Los orígenes de Nemo

En la tercera edición de WH40K los marines del Caos tuvieron dos codex. El primero de ellos fue meh, tan meh que poco tiempo después sacaron el segundo, que es una auténtica obra de arte. Por supuesto, en su día hubo gente que se quejó de que se podían hacer combinaciones absolutamente aberrantes, y era habitual que los culoduros se presentaran a los torneos con listas de Guerreros de Hierro y los ganaran de calle bajo el principio de "cuanta más potencia de fuego aplique menos enemigos sobrevivirán", que es de una lógica aplastante. Pero a los trasfondistas aquel codex nos supuso una bendición, pues generó una cantidad de opciones narrativas y de personalización que ninguna otra facción ha vuelto a tener desde entonces.

Perfection

Noche en las ruinas



La espesa neblina, de un verde fantasmagórico, les llegaba hasta más arriba de las rodillas. El grupo de hombres encapuchados se abría paso por entre angostos pasadizos, entre ruinas de piedra y edificios derrumbados, que antaño fueron viviendas y templos. Darius percibía a sus compañeros a su alrededor, sus vagas siluetas medio cubiertas por las sombras, aunque tenía la mirada perdida en el horizonte… en la oscuridad que los aguardaba más adelante, entre los callejones y los pétreos pasadizos. Llegaron al fin a su objetivo, un enorme cofre de madera y hierro. El líder de los hombres, con el rostro oculto bajo una capucha verde y raída al igual que los demás, levantó la pesada tapa y la dejó caer con estruendo. En su interior brillaban tesoros de incalculable valor, el oro y las joyas refulgieron en la oscuridad e iluminaron las caras de los encapuchados, cuyos ojos brillaban también con luz propia, alimentada por los fuegos de la ambición. 

En busca y captura



El hombre farfulló algo ininteligible con aire huraño, mirando con hosco recelo a todos cuantos tenía alrededor, desde detrás de su espesa barba. Su armadura pesada y sus espuelas tintineaban con cada paso, y el barullo del gentío pronto se extinguió ante la imponente presencia de aquel desconocido alto y fornido que acababa de entrar en la taberna como si fuese su propia casa, con el yelmo bajo el brazo y luciendo los colores de Averland en su embarrado uniforme. Carraspeó y siguió farfullando:
-“Soy el sargento guarda de caminos Brúmbrumbrum” -Hölderlin sabía que había oído mal, eso ni siquiera era un nombre, pero aquel patán no vocalizaba en absoluto- “...pagaré por información acerca del paradero de este hombre. Va armado y es peligroso...” -el hombre masculla algo más, que no se llega a entender- “...se hace llamar Dismas, y es un asesino y un ladrón de caballos. Entre otros delitos. Quien le esconda o le ayude en modo alguno, será ejecutado igual que él.”

La noche del Ritual


La noche no era oscura en absoluto. Morrslieb, la Luna de las Brujas, se alzaba llena y esplendorosa en el cielo nocturno, y su luz verdosa y sobrenatural bañaba todo el claro, convirtiendo los dispersos árboles sin hojas en inquietantes figuras pálidas, y confiriendo a las espadas y los yelmos un brillo espectral. La estocada pasó rozando la cabeza de Gunnar, pero el norse fue más rápido. La Ciudad Maldita suponía un enfrentamiento constante, siempre al borde de la muerte, y eso había fortalecido a su banda. Él mismo se sentía más rápido y  más hábil, como si Shornaal le hubiera concedido los reflejos relampagueantes de la serpiente.

Lo llaman Ritum Magni


El hombre que los había citado en la posada, un personaje de cierto renombre llamado Bergen, se sentó con la espalda pegada a la pared. Dejó el sombrero de ala ancha sobre la mesa, y la luz anaranjada de las lámparas de aceite iluminó sus curtidas facciones. Su cabello era ya canoso y su cara estaba surcada de arrugas y alguna que otra cicatriz. El caballero Francisco de Rivas tomó asiento frente a él, flanqueado por el alférez Velázquez y por Velarde.

De vuelta en Mordheim



Barend Van Rohmer, Magíster del Culto de la Medianoche Roja y hombre cruel y demagogo por naturaleza, alzaba la daga ceremonial mientras dirigía la ceremonia desde el elevado altar. Ataviado con su ornamentada túnica y una puntiaguda capucha que le ocultaba el rostro, arengaba a los miembros de su culto antes de llevar a cabo el sacrificio. Por debajo de él, llenando el amplio salón de piedra, más de veinte hombres ataviados de forma parecida, aunque más modesta, le escuchaban asintiendo reverencialmente. Las antorchas de las paredes y las velas del altar iluminaban tenuemente la escena, y el cuerpo de la joven desnuda que descansaba encadenada sobre el altar.

El Pozo



El joven avanzaba penosamente, paso a paso, por la tierra negra cubierta de cenizas. A su alrededor, un sinfín de fragmentos dispersos de piedra bruja iluminaban tenuemente la noche con su brillo verdoso. Tenía la camisa rasgada, sus ropas estaban manchadas de barro y sangre, y tenía magulladuras en la cara y los brazos. Ya casi no le quedaban fuerzas, llevaba huyendo… ¿cuánto tiempo? ¿Durante cuántos días había corrido y se había escondido de sus perseguidores? ¿Habían sido días? ¿Semanas, meses incluso? Estaba tan cansado… apenas podía recordarlo.

El Despertar de los Infames




La ruinosa y lúgubre mansión se recortaba contra el verdoso cielo nocturno, iluminado únicamente por Morrslieb, la Luna de las Brujas. No había antorchas ni faroles que iluminasen sus ventanas ni los alrededores, pero todos los seres que merodeaban por aquella zona, más allá de los límites de Bad Kreuznach, sabían bien que no debían acercarse a ese edificio, especialmente durante la noche. Aquello ya era parte de la llamada Ciudad Maldita, aunque lo cierto era que nunca había estado tan maldita como en los últimos años, cuando un oscuro culto se había asentado allí.

lunes, 16 de diciembre de 2019

Encuentros en el palco


Hace dos o tres años jugamos entre varios una liga de Blood Bowl. Naturalmente no la llegamos a terminar, y uno de los últimos partidos que se disputaron fue entre mis bretonianos, el Real Couronne, y los norses de Fornidson, llamados los Hijos Barbudos de Fornid Fornidsson. El partido se jugó en mi estadio, "La Catedral" (en homenaje al estadio del Athletic de Bilbao y porque de hecho, trasfondicamente, el campo estaba al lado de una catedral de Bretonia). Lo que os traigo aquí es la previa que escribí para ese partido, pero lo realmente relevante, más que lo que se refiere al Blood Bowl en sí, es cómo esta entrada muestra varios de los personajes y campañas a los que hemos jugado últimamente:

Gaslands: huyendo del fuego (informe de batalla)

En el Troglablog tenemos un problema, y es que somos incapaces de empezar un juego sin plantearnos automáticamente el desarrollar una campaña. Por eso, cuando apareció Gaslands Refuelled y amplió las reglas para campañas existentes en la primera versión del reglamento, no tardamos demasiado en idear una. Echar la primera partida sí nos llevó algo más de tiempo, porque la vida es como es, pero finalmente quedamos Fornidson, Clavy y yo y comenzamos a darle al tema.

Panorámica del campo de batalla. Ojo al tapete de GW del año de la polca