sábado, 17 de abril de 2021

[Snorri] Relatos de "Muerte en la Noche"

Saludos a todos, damas y caballeros.

Continuamos con las aventuras de los Gusanos de Arena, anteriormente IV de Fuerzas Especiales de Tallarn, en ese planeta sin nombre en que ambientamos la campaña de Gorkamunda que jugamos hace unos años. 

Imagen de Noldofinve

Estos relatos que presento son el antes, durante y después que escribió Snorri respecto a la partida que echamos con el escenario "Muerte en la Noche". Fue un escenario interesante, diseñado para que los participantes no supieran lo que estaba pasando, por lo que tenía tanto la parte de los tiros, tortas y derrapes propios de Gorkamorka como un componente de investigación para saber qué coño estaba pasando. El tiempo iba en contra de los participantes, pues cuando cayera la noche (a partir de un turno concreto), todo se volvería mucho más peligroso.

Sin más, os dejo con lo que sucedió con los valientes y un tanto malajes desertores de Tallarn. Espero que os guste.

Como todas las tardes, un sol inmundo que no terminaba de ocultarse cambió la tonalidad del planeta a un cobrizo apagado. El viento cimbreaba las tiendas del desierto donde los Gusanos de Arena desperdiciaban su existencia mientras la figura del todo-terreno KMA descansaba en el hangar de Doc.

“Saca al chico de la caja, Dirt”

Hammerhead señaló con la cabeza la pequeña estructura de metal, cubierta de pernos, en la que habían metido al recluta Pollete desde primera hora del día.

“Te estás volviendo blando, Hamm, a mí me dejaste dos días seguidos tomando el sol, maldito hijo de puta”

“Eso es porque siempre has sido un capullo, Dirt, y poco estuviste”

Dirty negó con la cabeza mientras liberaba los pernos de sellado. Al levantar la tapa, un rojizo y sudoroso Pollete recibió a Dirty con el dedo corazón de su mano levantada.

“Lo ves, está como nuevo”. 

Hammerhead señaló con la mano el hangar de Doc: “Equípate Pollete, a ver cómo te mueves en la arena”

El recluta asintió con la cabeza y, cubierto de quemaduras, caminó desnudo hasta perderse por el portón del hangar.

El chasquido del comunicador incomodó a Nathan. 

"Hamm, aquí Widow, tenemos visita en la entrada, es un mercader".

El desfigurado cuerpo de un nativo de la zona, acompañado por una especie de reptiloide cubierto por alforjas de todo tipo, se irguió imponente frente a Hammerhead. 

Imagen de Raluca Iosifescu

“Humano, traigo chatarra en buen estado, seguro que a vuestro mecánico le interesa”.

Hammerhead frunció el ceño: “Deja que yo decida lo que me interesa y lo que no, carapiedra”

Al mercader no le gustó nada el insulto, pero sonrió falsamente señalando la mercancía que colgaba de las alforjas. Hamm se acercó a las bolsas y retiró de su anclaje una pequeña placa metálica, en ella se distinguía con todo lujo de detalles el águila imperial. 

“Donde hostias has conseguido esto, sanguijuela”. La mirada de Hammerhead penetró la del nativo, que vio su vida peligrar si trataba de evadir la respuesta. 

“Cerca de Coto Anacardo, al norte, pero no se moleste, el lugar ha quedado saqueado, no encontrará allí nada mejor que lo que le traigo”

Nathan enganchó al nativo por el tabardo que llevaba colgado y lo mantuvo agarrado: “Es la segunda vez que intentas hacerte el listo, no habrá una tercera, de qué clase de lugar has sacado esta chatarra, habla ahora o no volverás a hacerlo”

El asustado habitante del desierto levantó sus alargados brazos en señal de sumisión: “Una gran nave, de las que vuelan por las estrellas, no quedan más que escombros, debió de estrellarse no hace mucho, pero no es fácil acceder a ellos, algo lo guarda”

Hammerhead soltó al nativo y comenzó a caminar hacia el interior del campamento: “Llévate esa mierda de aquí, prueba suerte más al sur, en la aguja”

La figura del nativo se fue confundiendo con la arena mientras éste bajaba el cuerpo en una profunda reverencia. 

“…Será tu funeral…”- dijo entre dientes.

Nathan pulso el botón del comunicador que abría la comunicación para toda la malla: “Para todos, aquí Hamm, equiparos, en quince minutos reunión en el hangar, tenemos trabajo”

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Las humeantes chatarras que antaño eran las carracas de los Gretchings cubrían gran parte del valle donde la nave imperial había aterrizado por última y estrepitosa vez. Cansados y sin munición, los Gusanos de Arena y los hombres de Mallear cargaban en los vehículos el equipamiento saqueado de los restos de la nave, un día fructífero, al fin y al cabo, pensaba Hammerhead, no tuvieron que lamentar víctimas mortales y el premio no exigió excesivo esfuerzo. Sin embargo, algo incomodaba a Hammerhead, durante el saqueo, las informaciones recogidas de los aparatos de la nave siniestrada mostraban el registro de carga de una serie de cargamentos peligrosos y de naturaleza xeno. Nathan ya había advertido a Mallear, durante el asalto, que se temía que entre aquellas chatarras pudieran esconderse algún tipo de criatura tiránida. En el pasado el cuarto regimiento de Tallarn estuvo en numerosas ocasiones obligado a enfrentarse a los devoradores e incansables enjambres tiránidos, algo que nunca olvidaría.

"Daos prisa, Mall, no me fio una mierda de este sitio, y está oscureciendo”

Mall puso los brazos en jarras: “Vaaaya…no tenía a mi amigo Hammy, el “Special Ops”, por un cabrón asustadizo, este planeta está haciendo presa de ti, cagao”

En cuanto que Mallear terminó el comentario, un seco sonido de metal al desdoblarse sonó tras de los escombros. Ambos líderes dieron media vuelta y vieron como decenas de figuras cabezonas, equipadas con cuatro brazos cubiertos de numerosas garras, saltaban ágilmente por encima de los restos humeantes de la nave. 

“Me cago en la puta”. Mallear no pudo evitar la exclamación. 

“Montaos en el camión de una puta vez, moveros si queréis vivir, cabrones”

Chubb arrancó en camión con un estruendoso y ronco sonido del motor, despreciando el posible daño que pudiera generar en el mismo, lo forzó al máximo para que el turbopropulsor alejará a sus compañeros del terrorífico enjambre. 

“¿Que mierdas es eso, Hamm?”. Mallear tenía una expresión de verdadero terror en el rostro.

“Tiránidos, Mall, ¿Quién es el cagao ahora?”

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La polución generada por el motor del camión y la cortina de polvo levantada por el mismo en la huida no les dejó ver lo que se acercaba...con una velocidad endiablada, la criatura se abalanzó sobre la caja del camión, donde Quarl Mallear, Nathan Hammerhead y los demás se encontraban hacinados...

"HIJO DE LA GRAN PUTA, NOS HA SEGUIDO!!!"

Al oír el grito, y tras empalar con uno de sus brazos al recluta Pollete, la criatura fijó su mirada en Nathan, al cual lanzó otra de sus extremidades. Hammerhead colocó su brazal de armadura por delante, pero no fue ningún impedimento para la acerada garra del Tiránido, que abrió una profunda herida al líder de los Gusanos de Arena.

Sin saber porqué, el camión realizó un giro abrupto, que hizo que el vehículo deambulara al principio, y que finalmente volcara...Todos salieron despedidos, incluida la criatura, aún con la mitad de Pollete en una de sus garras.

Nathan fue consciente del vuelo y la caída, notaba el brazo herido palpitar, y un dolor punzante en la parte trasera de la cabeza, pero seguía consciente...veía figuras tumbadas en posiciones no muy saludables...tal y como habían quedado tras el accidente...y otras dos sombras, éstas, sin embargo, horrendas y de varios brazos...

Imagen de jubjubjedi

Hammerhead comenzaba a perder la consciencia...pero con lo que le quedaba, pudo ver la cabeza del engendro tiránido que se acercaba a la suya, babeando...

"Hasta aquí has llegado...no está mal...ya es hora de dejar esta mierda de vida..."-Pensaba Hammerhead mientras la baba de la criatura le caía en la cara. 

Estaba a punto de perder el sentido, notaba algo que subía por la herida de su brazo, como si cientos de gusanos se abrieran paso hacia su pecho...pero justo en el momento en que el monstruo tiránido abría sus fauces para devorar al Gusano de Arena...algo atravesó la cabeza de la bestia...algo que emitía una fuerte luz azul...que terminó por cegar casi del todo a Nathan...lo siguiente que notó, antes de quedarse inconsciente, fue un dolor seco y profundo en el brazo herido, y al instante...nada más, el avance de los gusanos de su brazo había cesado...y el dolor...también...

Poco a poco sus ojos se fueron abriendo...podía ver el suelo, yermo como siempre, ir de un lado a otro...como si una criatura del tamaño de un Ogrete lo estuviera cargando al hombro...y de nuevo oscuridad.

"Hammy, HAMMY!!!, despierta cabronazo, no me querrás dejar solo en esta mierda de sitio, verdad?"

La cara de Quarl Mallear estaba más maltrecha que de costumbre...con las cuencas oculares vencidas por el cansancio y la lucha...

"Do...donde está Pollete...Mall...que han hecho con Pollete"

La voz de Hammerhead, aún medio dormido, era muy débil...

"Pollete se ha librado de nosotros por fin, desgraciado, pero tu no has tenido tanta suerte...espero que seas diestro para las pajas...hermano..."

Hammerhead se incorporó despacio, y notaba el brazo izquierdo tremendamente ligero...y tanto que era ligero, porque ya no estaba...la extremidad había sido cortada con una precisión de apotecario...algo por encima del codo...y la herida era limpia y había sido cauterizada, de modo que ni siquiera se había inflamado con el trauma.

"Pero que cojones...donde mierdas está mi brazo, MALLEAR!"

"JAJAJA, no exageres, Comegusanos, ese cabronazo es un profesional, de no haber intervenido ahora serías una de esas bestias."

Nathan pudo al fin enfocar la vista y pudo ver que se encontraban en una maraña de cuevas de arenisca, en la que se había montado un campamento improvisado, Quarl Mallear señalaba una figura enjuta y grácil, vestida con harapos viejos y un sombrero en forma de sombrilla.

"EH, tu, Paraguas, quien cojones te crees que eres!"

La voz de Nathan Hammerhead ya no sonaba débil, y la fulminante frase resonó por todas las cavidades...

"Te estoy hablando a ti, pedazo de mierda de gusano"

Nathan recabó todas las fuerzas que pudo reunir y fue a enfrentarse al responsable  de contar con un brazo menos...pero cuando se acercó al extraño individuo, el cual reposaba sentado con las piernas cruzadas, una enorme mano lo agarró por el hombro y lo volvió a tumbar en la improvisada cama donde se había despertado.

"Qué buenos despertares tienes, Hamm, déjame que os presente. La sombrilla humana es Sho, no es muy hablador pero es buena gente, y este pedazo de bestia de aquí, que tan amablemente te ha devuelto al catre, es Grogh."

Mallear sonaba jovial y animado, como si el incidente con las dos criaturas de cuatro brazos no hubiera sucedido...

Ante Hammerhead, la enorme figura de algún tipo de humanoide mutado, con más de dos metros de altura y con la piel de un apagado azul grisaceo, saludaba con su enorme mano.

"Grogh saluda a Un-solo-brazo"

El hipertrofiado mutante sonreía de forma estúpida.

Nathan respondió al saludo...

"Me cago en tu puta y deformada madre."

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