Saludos a todos, damas y caballeros.
El año pasado hicimos una campaña/escalada que estamos pendientes de terminar, y que terminaremos cuando las estrellas se alineen, pues no está muerto lo que duerme eternamente y de todos modos en el Troglablog practicamos ampliamente la nigromancia. Al margen de que terminemos las partidas previstas, lo cierto es que este proyecto me sirvió para rehacer uno de los dos ejércitos que había coleccionado desde el inicio de mi andadura por Warhammer. Uno de ellos es el Imperio, cuya evolución voy describiendo a través del Proyecto Imperio. El otro son los elfos oscuros.
Los elfos oscuros de sexta edición, los que yo coleccioné, son una rareza. En reglas eran malísimos y recuerdo haberme llevado paliza tras paliza con ellos, pero eso se compensaba con una estética superlativa que los convertía en, para mí, el ejército más bonito después del Imperio. Digo que son una rareza porque esa estética se alejó un poco de la que venían teniendo en ediciones previas y, curiosamente, de la que tendrían en ediciones posteriores. Creo que las gamas de séptima y octava edición recuperan un poco la línea estética de quinta y anteriores, naturalmente con diseños más modernos, dejando sexta como una especie de isla. Y, sin embargo, es justo esa isla la que me parece preciosa, con lo que he intentado que el ejército guarde en la medida de lo posible esa coherencia estética.









