Saludos a todos en este jueves.
Hoy os traigo otro relato breve que hice fruto de la campaña que jugué hace poco con Soter, la Incursión por el Cráneo de Obsidiana. En particular es sobre el tercer escenario de la misma (que realmente fue una escaramuza), en el que un grupo de norses heridos trata de llegar al poblado a dar la alarma antes de que una bandada de arpías se los meriende. Perdí claramente el enfrentamiento (y las arpías se dieron un buen festín) lo que tuvo como consecuencia que la última partida durara un turno menos de lo habitual. Si hubiera ganado habría tenido en cambio un turno más, pero aun así no creo que eso hubiera tenido relevancia en el resultado de la batalla final, ya que mis tropas parecían obcecadas en hacer el ridículo una y otra vez. Pero en cualquier caso, este escenario de las arpías fue donde la fortuna empezó a torcérsele a Mevia y a sonreírle a Seadrake. Y como digo fue una auténtica carnicería.
Por ello he tratado de reflejar la sensación que debe tener alguien herido que está siendo cazado, que es como debían sentirse mis hombres mientras procuraban evitar a las arpías y rezaban para que no aparecieran más (algo que, por desgracia para ellos, no sucedió). Espero que os guste.








