lunes, 23 de marzo de 2020

El Vigilante (I)


Saludos a todos, damas y caballeros

Algunos recordaréis la revista "Inferno", que fue publicada desde 1997 a 2004 y que incluía únicamente Trasfondo. Hace unos años GW dijo que la iba a recuperar y solicitaba colaboraciones, y dado que de por sí me encanta escribir relatos y que gracias a Dios tengo buen nivel de inglés, pues me puse a escribir algo.



El problema era que sólo querían relatos ambientados en sus juegos actuales. De ellos, el único en el que podía más o menos tratar un tema desde la óptica un tanto más de vieja escuela que a mí me gusta era Necromunda. Así que utilicé el relato introductorio de mi banda Delaque, "Los Videntes", y desarrollé a partir de ahí una historia suficientemente larga para lo que querían.

Naturalmente mi relato no fue seleccionado, pero en cualquier caso os lo ofrezco por aquí, traducido al castellano. Como es muy largo lo dividiré en varias entradas, y en cada una de ellas iré poniendo los antecedentes y la continuación a medida que las vaya colgando. Espero que os guste.


Antecedentes: Introducción

(Del diario de Vinssac Leroy, pandillero Delaque de la banda “Los Videntes”)

“Lo cierto es que las cosas van bastante bien aquí abajo. Hace seis meses que nos adentramos en el Submundo, y ya tenemos más dinero del que podríamos haber ganado en seis años de aburrido y rudimentario trabajo en la Colmena. Nuestros ojos y oídos alcanzan secretos cada vez más inaccesibles y oscuros a cada día que pasa, y cada día más y más clientes vienen a solicitar nuestros datos de inteligencia. No los vendemos barato, por supuesto. Un rifle láser puede matar a cien hombres, pero sólo la buena información los doblegará, lo que es mucho más beneficioso.

Los comienzos fueron duros, no se puede negar. Tuvimos que enfrentarnos a una banda Orlock, los Cabezas de Hierro, por el control de una zona que ahora es nuestra base de operaciones. Habían estado allí mucho tiempo, y eran despiadados, bien entrenados y equipados. Pero el premio merecía la pena: la “Araña de Acero”, una taberna que atraía a todo tipo de cazarrecompensas, forajidos y peor y que estaba siendo mal gestionado por esos brutales mineros. Fue duro, pero finalmente conseguimos hacer huir a los Orlocks y ahora, bajo nuestro liderazgo, la Araña de Acero se ha convertido en el centro de nuestra telaraña de espionaje. Ahora esta taberna realmente merece su nombre, y todo el mundo sabe a dónde acudir si necesitan información clave.    

El éxito no viene sin sacrificio, especialmente en el Submundo, y hemos tenido que enfrentarnos a más de un enemigo al que no le gustaba lo que sabíamos de él. Hace tres meses un hombre llamado Kraag, líder de una banda Goliath, vino a nosotros para descubrir alguna debilidad que pudiera usar ante la Reina de Jade, una líder Escher rival. Dudábamos de que pudiera usar adecuadamente la información tan sensible que le dimos, pero pagó por ella, y sus créditos eran tan buenos como los de cualquier otro. Pero, como sospechábamos, su intento de chantajearla fue muy mal, y la Reina Jade lo descuartizó junto con toda su banda, no sin antes averiguar el origen de la información que le habíamos proporcionado. Así que ella y su banda, la Corte de Jade, trataron de asaltar nuestra encantadora taberna. Fracasaron, y ahora el trono de la reina está vacío. También nos tuvimos que enfrentar a Clavader, un Van Saar cuya banda se estaba apropiando de algunas armas que su casa producía para la Guardia Imperial, y a Loren el Purificador, un pandillero Cawdor que se había unido a la Redención pero que era un adorador del Caos secreto. Todos ellos tuvieron miedo de que expusiéramos sus secretos, e intentaron silenciarnos. Pero fracasaron. Todos fracasaron.

Y a pesar de todo, a pesar de nuestros éxitos y victorias, tengo miedo.

Sé que debo dejar esto por escrito, o mis notas no servirán de nada. Espero que el acto de expresar mis miedos y dudas aquí sirva para dar forma a lo que ahora es un sentimiento etéreo, disforme, y convertirlo en algo más lógico y concreto. Muchos aquí viven y mueren por la espada, pero nosotros los de la Casa Delaque vivimos y morimos por las palabras. Las palabras son nuestras aliadas, nuestro medio de sustento y el instrumento sobre el que basamos nuestra supervivencia y legitimidad en este violento Submundo. Y sin embargo temo.

La batalla contra el Purificador no fue nada fácil, y nuestro líder, Salvor Kiel, recibió una fea herida en la cabeza. Se recuperó, pero desde entonces su conducta ha sido algo… errática, cuanto menos. Por si eso fuera poco, está cada vez más paranoico respecto a que estemos siendo vigilados. Nos ordenó llevar a cabo una búsqueda intensiva de cualquier objeto de escucha o seguimiento que pudiera haber en la Araña de Acero, y aunque no encontramos absolutamente nada, nos mandó a refugiarnos en una localización más  segura y secreta, un lugar donde el “Vigilante” sobre el que Salvor no para de murmurar no pudiera espiarnos. Esta nueva localización no está lejos de la Araña de Acero, así que aún podemos controlarla, pero sin nuestra presencia constante temo que nuestra influencia sobre la taberna se desvanezca y todo por lo que hemos combatido estos meses se pierda.

El deterioro mental de nuestro líder está teniendo otro efecto, y es su reciente animadversión hacia Jaskar, uno de nuestros novatos recién incorporados. Esto me sorprende, dado que se supone que Jaskar es un sobrino lejano de Salvor, y no es más que un chaval soñador cuyo único deseo es ver las estrellas algún día. Pero, por alguna razón, Salvor no puede soportar su presencia, y pese a que todavía no ha intentado expulsarlo de nuestra banda, temo que no pasará mucho tiempo hasta que no sea capaz de aguantar más y le condene a la oscuridad exterior.

Creo que sólo el Emperador sabe cómo acabará esto, pero como dudo que venga a contármelo, tendré que esperar”

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