martes, 23 de junio de 2020

[Informe de Batalla] Sangre y Gloria: el Oráculo

Muy buenos días a todos.

Hacía tiempo que no publicaba por aquí, así que hoy voy a enmendarlo trayéndoos un informe de batalla. Se corresponde a la segunda partida de la campaña-escalada de pintura que estoy teniendo este año con Soter, en la que mi ejército de cafres adoradores del Caos Absoluto se enfrenta a sus todavía más cafres adoradores de Khorne, empleando las reglas de Warhammer Reforged.

Este señor no puede faltar en este tipo de entradas

Para esta segunda partida teníamos que tener pintados 500 puntos más, y hemos cumplido. En el fondo es parte de lo bueno de jugar con Caos, que las tropas tienden a ser caras; no quiero ni imaginarme cómo habría sido esta escalada con skavens o con goblins... Así pues, sumados a los 500 puntos del trimestre anterior, Soter y yo nos presentamos con 1.000 puntos, que ya es un ejército pequeño bastante majo, y echamos la partida este domingo pasado.


Cuando uno solo de estos tíos vale como 20 goblins, sabes qué ejército es más rápido de pintar

Lo primero que tuvimos que hacer fue determinar qué escenario íbamos a jugar, ya que aunque habíamos concebido esto como una campaña de cuatro partidas a lo largo del año, nunca llegamos a definir qué escenarios jugaríamos, debido a que estábamos más centrados en el compromiso correspondiente a la pintura. Decidimos echar por tanto un ojo a los escenarios del manual de octava edición, porque nos sonaba que ahí venían algunos un tanto "curiosos" y que nunca habíamos probado. Y al final, viéndolos un poco por encima y evitando también que fueran muy complejos, decidimos jugar uno cuyo objetivo es controlar una cervecería. Lógicamente nosotros no íbamos a hacer que fuera una cervecería, pero fue algo fácil de sustituir: aprovechando un templete élfico de Malvador que había en casa de Soter y a la miniatura de Carol que este último había pintado en su escalada de marzo, hicimos que mis guerreros y los suyos se pelearan por el control de un oráculo de Slaanesh y su pitonisa.

La pobre chica no sabe lo que le viene encima...

La pitonisa representaría al "carro de cerveza" del escenario original,  e iría moviendo por el tablero al inicio de cada uno de nuestros turnos alejándose de la unidad más cercana en ese momento, huyendo de las cargas que se declararan contra ella. Si una unidad acababa en contacto con la pitonisa la capturaría, pudiendo llevarla con ella, aunque si perdía un combate contra unidad enemiga (incluso si no huía), la chica cambiaría de manos. Sin embargo, la unidad que tuviera en su control a la pitonisa debería efectuar un chequeo de liderazgo al inicio de cada uno de sus turnos, y si lo fallaba sufriría penalizadores en su HA, HP y creo recordar que I, pero a cambio se volvería tozuda. Esto estaba hecho para representar que se bebía la cerveza en el escenario original, pero aquí hicimos que fuera una maldición de Slaanesh por secuestrar a su oráculo. La batalla la ganaría quien al final de 6 turnos hubiera obtenido más puntos de victoria, ganando 1 por unidad enemiga destruida/huyendo, 3 por controlar a la pitonisa y 3 por controlar el templete (según el reglamento los dos últimos casos otorgan 5 puntos en lugar de 3, pero dado el reducido número de unidades que había en el tablero decidimos reducir su peso).

Después de que Trifón recibiera noticias del enfrentamiento entre Moog y Veronique, preguntó a Sorros si creía que se trataba de un ataque puntual o si el paladín de Khorne había vuelto decidido a combatirle. El hechicero del Caos sugirió consultar al oráculo de Kol'Lasur, que se encontraba a una semana de marcha de donde se encontraban, y que era famoso por poder predecir las batallas que se librarían en el futuro.

Kol'Lasur estaba atendido por pitonisas devotas a Slaanesh, lo cual no garantizaba que el dios quisiera dar una respuesta a Trifón, ya que éste había abandonado su dedicación en exclusiva al Príncipe Negro para volverse en cambio hacia el Caos Absoluto, prefiriendo dedicar sus esfuerzos hacia la destrucción de la civilización antes que hacia su engrandecimiento personal. Sin embargo, teniendo en cuenta que la pregunta concernía a adoradores del dios de la sangre, quizás Slaanesh tendría a bien ofrecer respuestas si con ello obstaculizaba a su hermano.

Por ello, Sorros reunió un destacamento de seguidores de Trifón y se encaminó hacia el oráculo, acompañado del ogro Moog y su hueste de criaturas caóticas. Lo que no sabían era que Veronique también había puesto rumbo en ese momento hacia el oráculo, no con la idea de consultarlo, sino de silenciarlo.

La lista de Khorne que usó Soter era la siguiente:

  • Veronique: Paladín del Caos con arma hechizada y armadura carmesí de Dargan
  • Kharogor, la Bestia Sangrienta: Beligor con arma a dos manos, armadura pesada, marca de Khorne y Bebedor de Sangre
  • Los Amantes de la Matanza: 20 gors con dos armas de mano, marca de Khorne y grupo de mando completo
  • Los Decapitadores: 16 Guerreros del Caos con escudos, marca de Khorne, grupo de mando completo e Icono de la Venganza
  • El Exaltado: engendro del Caos de Khorne
  • Las Ruedas de Bronce: Carro del Caos con marca de Khorne
  • Total: 1001 puntos

Las tropas de Khorne desplegadas

Por mí parte, la lista de Caos Absoluto que llevaba era ésta:

  • Sorros el Viejo: Hechicero del Caos de nivel 2 (Magia Oscura), arma hechizada, Visión del Caos, Amuleto de piedra de disformidad y marca del Caos Absoluto
  • Moog: Paladín ogro del Caos, armadura del Caos, arma a dos manos, Icono de Grandeza, Amuleto Ámbar y marca del Caos Absoluto
  • El Muro de Acero: 17 Guerreros del Caos con escudos, marca del Caos Absoluto, grupo de mando completo y Estandarte de la Defensa
  • Los Machacadores: 3 Ogros del Caos con armas a dos manos, armaduras del Caos, campeón, portaestandarte y Tótem de la Muerte
  • La Jauría Aullante: 5 Mastines del Caos
  • El Hambriento: Gigante
  • Total: 1000 puntos

Y las del Caos Absoluto

Antes de que Soter comenzara (ya que ganó la tirada para ver quién lo hacía), la pitonisa, que se encontraba más cerca de los guerreros del dios de la sangre que de cualquier otra unidad, salió corriendo en dirección contraria. Lo malo es que eso la acercó hacia mis guerreros del Caos, que si bien eran menos sangrientos que los suyos, tampoco eran una compañía muy recomendable.

Soter jugó entonces su turno, que fue simple, directo y rápido: todo el mundo marchando hacia adelante. Sin disparos y sin magia. Y como era el primer turno, sin tortas todavía.

Al comienzo de mi turno, la pitonisa seguía más cerca de los guerreros de Khorne que de los míos, así que continuó su carrera hacia mis filas. Sorros y su unidad avanzaron hacia ella con determinación. En mi lado derecho, los mastines marcharon intentando flanquear al ejército enemigo, aunque con un engendro ahí era algo que iba a resultar muy complicado. En el otro flanco, Moog y sus ogros avanzaron hacia la unidad de gors que acababa de salir de un bosque. Por su parte, el gigante avanzó por ese mismo flanco aprovechando la longitud de sus zancadas, con la idea de bordear otro bosque y atacar a sus enemigos por la retaguardia.

En cuanto a la fase de magia, me fue bastante bien, y Sorros anuló todas las defensas que Khorne proporcionaba a sus tropas. Una Mirada de Nagash potenciada a los guerreros (que no fue dispersada por los pelos) acabó con cuatro de ellos, además de debilitarlos físicamente. Y después, una Oscura Mano de Destrucción carbonizó a 2 ó 3 cabras.

En el segundo turno de Soter, sus cabras y sus guerreros avanzaron directamente hacia delante, mientras que el engendro se encaminaba (lentamente) hacia los mastines y el carro se reorientaba hacia el centro, intentando ponerse a distancia de carga de mis guerreros para el turno siguiente. Lo único nuevo que tuvo que hacer este turno fue dispersar la Mirada de Nagash que había lanzada sobre sus guerreros, pero con siete dados de energía dedicados exclusivamente a eso no fue algo muy complicado. De nuevo un turno rápido.

El mío en cambio fue un poco más largo. Primero, la pitonisa pareció darse cuenta de que mis tropas tampoco eran los salvadores que ella esperaba, y se alejó con recelo de la unidad de ogros. Sorros y sus guerreros la cargaron entonces, sabiendo que iba a ser complicado que llegaran, pero esperando que sonara la flauta, y si no, acabarían a una distancia relativamente "segura" de los guerreros de Khorne, con lo que igual su carga también resultaba fallida. En el flanco izquierdo, Moog y sus muchachos cargaron a los gors, que superaron su chequeo de miedo. El gigante terminó de bordear el bosque, preparado para cargar en el turno siguiente a las cabras por el flanco si seguían ahí, y si no listo para posicionarse en la retaguardia de los guerreros. Y en el otro lado, intenté que mis mastines cargaran al engendro, con la idea de, si no matarlo, al menos inmovilizarlo, pero fallaron su chequeo de miedo y se quedaron donde estaban.

Por mucho que seas del Caos, normal que te lo pienses dos veces

Una vez más, Sorros demostró ser un mago muy competente, consiguiendo esquivar las defensas mágicas del dios de la sangre. Lanzó de nuevo la Mirada de Nagash potenciada a los guerreros, aunque ésta vez sin causarles bajas. Pero después lanzó una Oscura Mano de Destrucción, también potenciada, al carro, para intentar que éste no les cargara en el próximo turno. Y vaya si lo evitó: el carro recibió 7 heridas, siendo completamente vaporizado.

En la fase de combate, Moog lanzó un desafío, que fue aceptado por Kharogor, el beligor que dirigía a los hombres bestia. Los dos blandían hachas a dos manos pero Moog había cargado, y fue ese punto extra de iniciativa el que le permitió atacar antes, acabando con su adversario. Por su parte, los demás gors intentaron sin éxito herir a los ogros, y después perecieron en grandes cantidades bajo las armas a dos manos de sus enemigos. Los pocos supervivientes decidieron no morir ese día y poner pies en polvorosa, aunque fueron alcanzados en su huida.

Final del turno 2, sin cabras y sin carro

Los guerreros de Khorne se preparan para cargar y vengar sus bajas

En el tercer turno, Veronique y sus guerreros cargaron a la unidad de Sorros. Inicialmente fallaron la carga, aunque el Icono de la Venganza que llevaba el portaestandarte les permitió repetir la tirada y esta vez sí lo lograron. El engendro, que era la otra unidad que le quedaba a Soter, decidió ignorar a los mastines y se dirigió hacia el centro.

El combate entre los guerreros fue bastante sangriento, pese a que tanto unos como otros estaban equipados con escudos y tenían buenas armaduras. En primer lugar, Veronique despachó a tres enemigos ella sola. Hubo un desafío entre campeones que acabó con el mío muerto. Y el único guerrero de Khorne que estaba trabado con Sorros acabó dejándolo fuera de combate. La respuesta de mis tropas no fue ni la mitad de efectiva, y tras haber perdido a su líder, decidieron que tenían asuntos más importantes que atender en otro lado. Los Decapitadores saltaron en su persecución y los aniquilaron a todos.

Por último, como consecuencia de haber perdido a mi general (Sorros), el resto de mi ejército tuvo que hacer un chequeo de pánico, lo que se tradujo en que mi unidad de mastines abandonó el campo de batalla.

Mi turno 3 fue muy breve: Moog y los ogros se reformaron tras perseguir a los gors, encarándose hacia el centro del campo de batalla, y el Hambriento avanzó hacia el engendro.

En el cuarto turno, Soter reformó a sus guerreros para evitar que el gigante les cargara por la retaguardia. Una vez más, un turno rápido.

Por mi parte, avancé con los ogros y coloqué al Hambriento a poca distancia del engendro.


En el turno 5, los guerreros de Veronique volvieron a hacer una reforma, encarándose hacia los ogros, mientras que el engendro los cargaba con su movimiento aleatorio. Moog y su hacha acabaron con él.

Por mi parte, viendo ya que estábamos en los últimos compases de la batalla, hice balance de puntos de victoria: yo había aniquilado 3 unidades, y Soter 2, pero él tenía a la pitonisa bajo su control. Podía ocupar el oráculo para contrarrestarlo o podía intentar arrebatarle a la chica a base de tortas. Elegí lo segundo.

Aprovechando el alto atributo de movimiento del gigante, lo posicioné junto a los guerreros orientándolo hacia su flanco pero también hacia lo que sería su retaguardia si estos decidían avanzar hacia Moog, mientras que éste y sus muchachos avanzaban colocándose a distancia de carga lejana de Veronique, obligándola a chequear en su próximo turno si no quería cargarles.

En el último turno, Soter decidió cargar a mis ogros. Era una carga un poco forzada, pero contaba con el Icono de la Venganza. Además, imagino que valoró que si no me cargaba él, lo haría yo en mi turno (con mayor probabilidad ya que mis ogros y mi gigante movían más), por lo que si tenía alguna oportunidad era cargando él y arrasando a la unidad de Moog. Sin embargo, ésta vez la suerte no le acompañó, y fue una carga fallida.

En mi turno, tanto el gigante como los ogros cargaron. Tras un intenso y sangriento combate, sólo un ogro había caído por mi parte, mientras que la unidad de guerreros había quedado reducida a únicamente su grupo de mando. Moog y Veronique habían librado un furioso duelo, en el que la chica había estado a punto de derrotar al paladín ogro (le quitó 3 de sus 4 heridas), pero Moog aguantó y una vez más su hacha a dos manos acabó con los problemas.

Lo que quedó tras el combate final

Teniendo un gigante en la retaguardia dándoles garrotazos, los tres guerreros del Caos supervivientes emprendieron la huida, siendo alcanzados, y la pitonisa pasando a estar bajo el control de mis tropas.



Sorros se despertó después de que el ogro Moog lo cogiera por los hombros y lo sacudiera enérgicamente. El hechicero pudo ver cómo había concluido la batalla una vez que su enemigo le dejara inconsciente: en el horizonte se veían a varios adoradores del Señor de los Cráneos alejándose, aunque la gran mayoría yacían muertos en el campo. Los ogros y el gigante habían dado buena cuenta de ellos. Sin embargo, muchos de los guerreros que él comandaba también habían muerto o quedado heridos de gravedad. Estaba mirando a su alrededor, intentando hacer un balance preliminar de las bajas sufridas cuando vio a la pitonisa. Varios ogros se encontraban cerca, y si bien no la habían encadenado para evitar que escapara, se veía claramente que se había resignado a permanecer junto a una compañía tan poco agradable.

El brujo, aunque todavía algo desorientado, se dirigió hacia ella. A las preguntas que pensaba plantearle se le sumaba una nueva.  Y confiaba en que Slaanesh tuviera a bien respondérselas, aunque solo fuera porque gracias a ellos su pitonisa seguía viva. No es que contara con que el dios valorara demasiado la vida de sus sirvientes, pero por el bien de la chica más valía que así fuera. Si no, poco importaría para ella quién hubiera ganado la batalla.

Espero que os haya gustado este informe. La verdad es que fue una partida bastante entretenida, con algunos momentos muy inesperados (como cuando Sorros volatilizó con su magia al carro) y con tensión hasta el último turno. La próxima partida que echemos de esta campaña será a 1.500 puntos, con algunas incorporaciones interesantes por parte de ambos. Hasta entonces, aprovechad para pintar y jugar, ¡ahora que el confinamiento es menos restrictivo!

1 comentario:

  1. Sexy el informe de batalla, gracias por subirlo!!

    Lo que valoré es que, si eres de Khorne, la disyuntiva entre cargar o no no existe xD

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