lunes, 25 de diciembre de 2023

Las cosas frikis que vendrán en 2024

Saludos a todos, damas y caballeros.

Continuamos con la tradición que comenzó en 2020 y ha seguido en 2021 y 2022, que se puede entender como declaración de intenciones o mi versión friki de la carta a los Reyes Magos para el año que viene. No ignoro que estas entradas esconden una paradoja, porque por un lado buscan algo tan inútil y en cierta forma cursi como tratar de desentrañar el futuro, pero en realidad están pensadas para ser leídas, dentro de unos años, en retrospectiva. Es decir, están pensadas para ser un repositorio de la memoria, pese a que se trate de un intento de adivinar el porvenir, como si tuviéramos poderes para ver el futuro.

Siglos y siglos de futuro

Pero bueno, dejemos las paradojas espacio-temporales, que son de mal gusto y más en estas fechas en que celebramos la Navidad y con ellas el surgimiento de, entre otras muchas cosas, una concepción lineal de la Historia. A ese futuro ya llegaremos, pero de momento lo que vamos a hacer va a ser imaginarlo, desde luego en términos frikis. Evidentemente, la cuestión friki está condicionada de forma determinante por la vida real, la cual puede cambiar de forma sustancial para mí en 2024 porque a día de hoy no sé si terminaré el próximo año en Madrid o en Beirut. Tampoco hay nada que asegure que vaya a estar en ninguno de esos dos sitios, lo mismo tras Ucrania 2022 y Gaza 2023 llega Taiwán 2024 y ya se va todo a tomar por culo. Dios dirá.

CAMPAÑAS

Ahora que ya os he dejado con mal cuerpo, vamos a hablar de moñecos, que es para lo que estamos aquí. Si el año pasado terminó la primera campaña de las Tierras del Sur, en 2024 echará a andar, previsiblemente, la segunda. En realidad ya ha habido una primera partida entre el Clan Eshin de Chernov y mis tarados de la Fortaleza de los Condenados, partida que terminó tal como se esperaba, con los adoradores de Khorne siendo masacrados con shurikens y cuchillos arrojadizos mientras perseguían sombras. Tal es el camino del guerrero, lo acepto y lo asumo. Además de nosotros dos, se prevé la aparición de unos cuantos lagartos de las Tierras del Sur, elfos silvanos que han emprendido una peregrinación hacia las junglas sureñas, bretonianos que se han dejado en Bretonia la poca virtud que pudieran haber tenido alguna vez... la verdad es que promete la campaña.

Es probable que haya más campañas de Fantasy a lo largo del año, aunque no tengo nada perfilado. Me gustaría seguir contando la vida de Leopold Wallenstein, que el hombre ha tenido una experiencia desagradable en Laurelorn y siendo medio sureño como es seguramente querrá emprender una aventura lejos de bosques y de nórdicos. Tengo ahí en mente una incursión de Anleith Seadrake en Tilea que quizá en algún momento podamos hacer. En ambos casos se trata de adaptaciones de las campañas de quinta, como la Gesta de Wallenstein que tan buen resultado ha dado. 

Para la versión de fantasía en el espacio, la Guerra de Fe continuará su camino inexorable y brutal. No creo que el destino de Tyrus IV se termine de decidir en 2024, es probable que sea ya en 2025, pero eso formaba parte de lo previsto. Lo que espero que sí pueda haber es un regreso a Armageddon, esta vez de una manera muy especial... os hablaré de ello más adelante, pero me hace una gran ilusión, porque además sería un proyecto compartido con el Señor Serviorco, que es uno de mis dos grandes maestros en esto del wargameo.

Hay muchas otras campañas que están por ahí más o menos avanzadas. Algunas de ellas es posible que no lleguen a terminar nunca, otras sí, y entre las que más probabilidades tienen de terminarse son aquellas que estoy jugando en solitario, por una cuestión bastante obvia. Ambas son campañas de juegos de McCullough, El Refugio del Cuervo con Rangers of Shadow Deep y La Cruz de Plata en Silver Bayonet. Me gustaría terminar ambas y de ser así quizá continúo la historia de ambas bandas en sendos juegos.

Visitando sitios tan acogedores como este castillo

No me olvido de dos grandes juegos que en 2023 han estado un poco abandonados, Infinity y Gaslands. Ambos son juegos a los que me gustaría jugar más a menudo, pero no depende de mí. En particular, la campaña de Gaslands ha avanzado un poco en este año y 2024 quizá podría ser un buen momento para terminarla, aunque ahí no puedo hacer gran cosa si los colegas no se animan a finiquitarla. Cosa que comprendo, porque ver el inevitable triunfo de mis Caballeros de la Mesa Cuadrada Redonda por pura descalificación de los demás impartida a base de cantidades monstruosas de napalm nunca es agradable.

PINTURA Y PROYECTOS

2023 ha sido un año en el que he estado más ocupado que en los anteriores, lo que se ha traducido en un ritmo menor de publicaciones en el blog y también en un ritmo menor de pintado. No he abandonado ninguna de esas dos cosas y creo que van aceptablemente bien en cualquier caso, el blog no está desatendido aunque no haya podido continuar el mayor ritmo que tenía antes y en pintura he vuelto a alcanzar las 200 miniaturas pintadas, marca de la que no bajo y que me hace estar muy contento. De cara a 2024, intuyo que voy a estar incluso más liado, con el proyecto que tengo que terminar antes del 1 de julio y la posibilidad antes comentada de que el último tercio del año lo pase en el Líbano.

De verdad que es de los países más hermosos del mundo

Cuando se plantea una situación semejante, hay dos cosas que se pueden hacer. La primera es recortar esfuerzos de otro lado para compensar el incremento de trabajo, de forma que el gasto de energía se mantenga constante. Eso es lo que he hecho este año con la reducción de publicaciones y pintado, que al final ha sido menos de lo que esperaba en ambos casos. La otra opción es tratar de abarcarlo todo siendo más productivo. Esta opción es un poco suicida, pero me conozco bien y sé que uno de mis problemas es que pierdo mucho el tiempo en gilipolleces... lo cual me da mucha rabia, porque el tiempo es lo único en la vida que no se puede recuperar. Así que quiero forzarme a ser más productivo.

Evidentemente, el foco de mi esperado aumento de productividad no va a estar en la pintura, pero también quiero que pase por ella. Porque estos últimos años me he estado autoengañando al pensar que ya tengo pintadas suficientes miniaturas como para jugar a cualquier juego con todo pintado, y la realidad me está mostrando que eso no es así, porque el ansia del buen friki es y debe ser insaciable. En consecuencia, hay tres cosas en las que quiero centrarme en la pintura el año que viene. En primer lugar, necesito pintar todo lo que tengo para jugar la campaña de las Tierras del Sur con la gente de Khorne, que no es demasiado, pero hay que hacerlo porque si no acabo jugando partidas con cosas sin pintar y eso es intolerable. 

En segundo lugar, hay que empezar a pensar en gritar WAAAAAGH a pleno pulmón. Dentro de ese retorno a Armageddon con el que el Señor Serviorco me ha tentado está la idea de ponerme por fin con el ejército orko que le compré en plena pandemia a Malvador y del que no he querido saber nada hasta ahora porque con los no muertos, el Imperio de Fantasy y los Perdidos y los Condenados ya he tenido bastante en lo que se refiere a ejércitos de horda, pero los orkos son el ejército más molón y carismático del cuadragésimo primer milenio y la campaña que podemos hacer con ellos va a ser tremenda, así que se merecen estar bien pintados y a la altura.


Por último, algo que pensé cuando nació mi primer hijo es que llegaría un momento en que le intentaría meter en el vicio sobre todo vía mazmorreo, que es como muchísima gente comenzó en esto. He esperado pacientemente porque no es plan de forzar a un niño de cinco años a jugarse un Heroquest, pero mi hijo mayor cumplirá nueve el año que viene y ya sí va siendo hora de que comience a ver ese mundo. Por tanto, mi plan es comprar el Heroquest a comienzos de año e ir pintándolo tranquilamente hasta que llegue el cumpleaños, que es en diciembre, para dárselo ya todo pintado.

TRASFONDO

El plato fuerte de creación de Trasfondo va a ser, probablemente, la campaña en las Tierras del Sur. En principio es la campaña en que más facciones van a confluir, con lo que las mayores interacciones harán que surjan historias que seguramente serán interesantes. Dentro de Fantasy, confío en poder seguir desarrollando el Trasfondo de alguno de mis personajes, como ya he comentado: o bien Leopold Wallenstein, o bien Anleith Seadrake, o quizá Chantal, quien ha tenido un ligero percance que tengo que resolver de alguna forma. Veremos a cuál de ellos puedo repescar en 2024.

Allá donde esté Chantal, seguro que está haciendo auténticas barrabasadas. Imagen de Martina Fackova

Además, la campaña por Armageddon permitirá el retorno narrativo de un pielverde por el que siento mucho cariño, nada menos que Krukskul, quien se convertiría así en otro de los personajes que da el salto desde un sistema de juego de escaramuzas (Gorkamorka, en este caso) a uno de batallas más tochas. Evidentemente, el ejército que haré será del Klan Luna Malvada, y por tanto con la participación de mis orkos sosiales, limando o ignorando aquellas partes de su Trasfondo que son más locas. Todavía tengo que pensar si Krukskul será el kaudillo o será un noble del ejército, ya veremos en qué medida promociona, pero ahí estará.

También tengo muchas ganas de continuar con las andanzas y desventuras de la Hermandad de la Misericordia. Aunque no lo haya parecido este año, son muchas las ideas que me han ido surgiendo respecto a las tramas de Historia alternativa, pero no las he ido desarrollando porque esas cosas las juego en solitario y al final he tenido suficientes partidas con colegas como para no tirar de partidas solo. No obstante, las semillas de la narrativa están plantadas y ya tengo claro cómo continuar la vida de esta pobre gente que está cazando vampiros y hombres lobo en Transilvania mientras Europa se encamina hacia la terrorífica Guerra de los Treinta Años. Incluso, quién sabe, encuentre la forma de hacer algo semejante en otro periodo histórico. Tras el Renacimiento, mi momento histórico preferido es la caída del Imperio romano, y últimamente he jugado mucho al Attila Total War... y no paraba de pensar cómo quedaría meter a Cthulhu en todo eso. Es una idea improbable, pero no me negaréis que también es molona.

Que el caralibro me haya estado inundando con publicidad del Cohors Cthulhu también ha ayudado

Hay, por último, lo que podemos considerar un pequeño destello de luz en medio de la oscuridad. Algo tan pequeño e indefenso como un niño recién nacido. No podemos decirlo en voz alta (no queremos despertar al niño), porque lo más probable es que nunca llegue a nada. Pero quizá este año...

COSAS NOVEDOSAS

En el año 2023 la principal novedad friki en mi vida ha sido la entrada en juegos de Historia alternativa, entrada que ha sido más acercarse a la orilla que zambullirse plenamente en el mar. Hay muchos juegos de esta modalidad que me siguen llamando mucho la atención y a los que no me importaría dedicar más tiempo. Juegos como Broken Legions, Dracula's America, Carnevale o A War Transformed. Son juegos a los que probablemente jugará poca gente, pero alguna ventaja tendría que tener que vivamos un cojón de personas en Madrid, y es que seguro que hay más de una y más de dos (al menos tres) jugando a estas cosas.

Sé positivamente que las hay, pero no me he molestado en contactarlas porque de todos modos tampoco sé si estaré mucho más en Madrid, y sería un poco perder el tiempo si no fuera así. La otra cosa en la que querría meterme sería el mazmorreo, que es una de mis grandes carencias en lo que se refiere al frikismo y es algo a lo que se puede jugar solo o, como hemos comentado, con niños si es un juego sencillo, y el Heroquest lo es. Ya he tenido mis primeras aproximaciones al Heroquest de la mano de Pirro de Épiro y la verdad es que me ha gustado el tema, así que aunque mi intención es usar esto como regalo de cumpleaños de mi hijo (que sería a finales de 2024), si finalmente nos vamos todos a Beirut quizá lo adelante. Alternativa/adicionalmente, el Blackstone Fortress me llama cada vez más la atención, y no descarto que en algún momento se me pueda ir la olla y comprármelo.

Hay que reconocer que hay más de una ilustración nueva de GW que mola un cojón

Pues esto es todo lo que hay que decir respecto al 2024. Es un año que se presenta interesante, más en términos no frikis que puramente frikis, pero el blog no va de eso sino de moñecos, gracias a Dios. Es obvio que lo que suceda en el mundo real condicionará de forma determinante lo que pueda hacer con los hombrecitos de plástico y metal (y alguno de resina si no queda más remedio), pero sea como sea podemos contar con ellos para acompañarnos en nuestras aventuras, y con el Troglablog para narrarlas.

¡Feliz Navidad! 

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